domingo, 16 de agosto de 2026

Solas en el silencio

 


En mi última visita a la biblioteca me encontré con esta novela, el debut literario de Silvia Intxaurrondo, periodista y presentadora de TVE. Sentí mucha curiosidad por saber cómo escribía. Ha sido un acierto leerlo, lo hice en dos días. 

La novela muy bien escrita, directa y contundente, te atrapa desde el principio. Es una historia dura, emotiva, desgarradora, que no te deja indiferente. Aborda temas como la violencia de género y la complicidad de los que sabiendo lo que sucede disimulan y callan. Habla de matrimonios arreglados, del abuso de poder, de las apariencias, la soledad, culpa, el desamor y de las supersticiones que a veces pesan más que la razón. También trata el tema de la amistad, la discapacidad, y el empeño en sobrevivir y seguir adelante.

La autora nos sumerge en un pequeño pueblo de Vizcaya rodeado de un halo oscuro, asfixiante, lleno de secretos, envidias, engaños, miedos y silencios. Los personajes principales fundamentalmente mujeres complejas y profundamente humanas, como Basilia, Sole, Consu y Loli, entre otras, esconden muchos sacrificios, renuncias, sometimiento y cicatrices invisibles. Se sostienen unas a otras y aunque a veces también se enfrentan, resisten, y sienten la necesidad de contar lo que tantas veces se ha callado, y de luchar contra las injusticias que se cometen. 

“Miraba a su alrededor y veía a mujeres asfixiadas por su deber como esposas, por el qué dirán y por unas madres que las mantenían atadas en corto”. 

“Pensó en huir muy lejos, donde una mujer valiera más que un animal de campo”.

“Había sido instruida para ser una señora de ordeno y mando con una legión de criados”.

 

 





 

¡Ay, Carmela!

 

 

Salvador Santa desde una perspectiva humana y cercana, con mucho rigor, empatía y respeto ha escrito el primer libro sobre la Guerra Civil en Yecla. Un episodio histórico que marcó a generaciones enteras de españoles. 

El autor del libro recupera y utiliza los testimonios orales de treinta personas recogidos por sí mismo entre los años 1990 y 2008. Representan a un pequeño pero significativo abanico de población, que junto a la documentación de distintos archivos y las publicaciones locales y regionales en la prensa de la época nos permiten conocer cómo se vivía en los años 30 en Yecla.

La Yecla de los años 30 vivía una explosiva situación social por la grave crisis económica, falta de trabajo, miseria y desesperación. La emigración era la única alternativa posible. La mitad de los niños morían antes de cumplir dos años. La esperanza de vida se situaba en torno a los 55 años.

Como ya señaló el autor en el acto de presentación del libro “hubo mucho sufrimiento en ambos bandos en la Guerra Civil. Fue una tragedia colectiva. Una de las cosas buenas de este libro es que no está hecho para convencer a nadie. Vas a encontrar hechos de personas de tu ideología que te van a gustar y otros no”.

Salvador Santa ha intentado romper el tabú que siempre rodea a la Guerra Civil mirando hacia esta tragedia con empatía, sin buscar la polémica. “Durante décadas este fenómeno histórico ha sido un arma arrojadiza entre partidos políticos, y hay que empezar a reconocer que hubo gente de izquierdas, de derechas, comunistas y falangistas con comportamientos heroicos y también con acciones miserables y criminales”.

En mi opinión el libro huye del discurso de buenos y malos, valoro y aplaudo el enorme trabajo realizado por Salvador Santa para darnos a conocer lo que vivieron aquellos yeclanos, con sus ilusiones, preocupaciones y contradicciones, en un contexto tan diferente, complejo y violento.   

Señalaba el autor en la presentación del libro que “los españoles lo polarizamos todo. No se suele aplicar el término medio, pero en la vida real no hay blancos y negros solamente. Existe el gris. Y el gris tiene a su vez muchas tonalidades”.

Si algo he aprendido sobre la Guerra Civil, leyendo novelas y libros de escritores de distintas ideologías, es que todo conflicto bélico causa mucho dolor, muerte y destrucción sin fin. Separa familias, genera odio y venganza que se transmite durante generaciones. Daña la vida de muchas personas inocentes que no buscaban pelear, que solo pretendían convivir en paz.

 

 

 

 

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miércoles, 12 de agosto de 2026

El sari rojo

 

 

Javier Moro nos da a conocer la historia real de una saga familiar de dirigentes políticos de la India, los Nehru-Gandhi. Hombres y mujeres atrapados en las garras del poder, prisioneros de un destino no elegido, que marcaron un antes y un después en el desarrollo histórico-político en el siglo XX de un país que siempre ha estado al borde del precipicio y la ruptura. 

Conoceremos también la vida de Sonia Maino una joven italiana de origen humilde que coincidirá estudiando en la Universidad de Cambridge con Rajiv, hijo de Indira Gandhi, con quien contraerá matrimonio en la India. Además de convertirse en esposa y madre, tras enviudar, acabó siendo presidenta de uno de los partidos políticos más poderosos de la India.

La novela muy bien documentada, aunque a ratos resulta un poco intensa, nos descubre la figura de Indira Ghandi. Una mujer extraordinaria y creo que bastante desconocida. La primera y única mujer en ocupar el cargo de primera ministra de la India entre 1966 a 1977 y nuevamente desde 1980 hasta ser asesinada en 1984. 

Indira y Sonia Gandhi apostaron siempre por el diálogo y la paz frente a la confrontación. Dedicaron su vida a conservar la unidad de la India por encima de los enfrentamientos étnicos y religiosos. Y por lograr la modernización del país y la erradicación de la pobreza. Hicieron todo lo posible por mejorar la situación de los más vulnerables y olvidados.

“Cómo no sentir miedo cuando el líder de un grupo paramilitar hindú, aliado de este partido, ha homenajeado al asesino de Mahatma Gandhi. No es algo que estaría prohibido en la mayoría de las democracias. Puede uno cargar tan fácilmente contra los pilares de una nación con total impunidad”.

“En la muerte, ensalzan al líder que han denigrado en vida”.

“Han acabado pagando el error cometido en algún momento de debilidad, de falta de fe, el error de anteponer consideraciones políticas a corto plazo al interés general del país a largo plazo. Y los errores cuestan caros en política”.