sábado, 27 de junio de 2026

Cumbres borrascosas

 

 

Mi hija me animó a leer la novela de la escritora inglesa Emily Bronte. A raíz de la última adaptación al cine de Emerald Fennell parece que vuelve a hablarse de esta famosa historia de amor presentada como una tragedia de amantes destinados al desastre.

No recuerdo si de jovencita debí ver alguna de las películas basadas en la novela. La historia no tiene nada de romanticismo, es interminablemente lúgubre, un entramado de posesividad, celos y obsesión enfermiza que envenena todo lo que toca. Un gran ejemplo de relaciones tóxicas.   

La novela publicada en 1847 aborda temas como el amor no correspondido, destructivo. Nos habla de orgullos heridos, de traiciones, envidias, prejuicios y venganza. De maltrato físico y psicológico. Emily Bronte retrata de forma cruda el lado más oscuro y destructivo de la pasión humana.

Para ser un clásico de época resulta fácil de leer, es adictiva, aunque se me atragantó un poco. Luego reflexionas sobre la historia, la analizas más en profundidad. Y sorprende que una persona tan joven (la autora publicó la novela bajo pseudónimo, solo tenía veintinueve años, falleció un año después por tuberculosis) poseyera tal conocimiento de la vida y de los sentimientos humanos.   

Emily Bronte fue capaz de romper con los estereotipos, creando personajes muy distintos y opuestos a los románticos de la época. Ellos presentados como galanes y héroes, y ellas sus amantes fieles. Más allá de la trama destaca su estructura, como la autora utiliza múltiples narradores que nos cuentan los sucesos desde sus propias perspectivas. También llama la atención el carácter fuerte y marcado de los personajes femeninos.


domingo, 21 de junio de 2026

Cuando la tormenta pase

 

Manuel Loureiro me atrapó desde el primer momento con esta novela de misterio y ritmo trepidante ambientada en la isla de Ons, Galicia. El autor con un lenguaje sencillo, directo y ameno, usando capítulos cortos, nos va dando a conocer los entresijos y secretos familiares, aspiraciones, renuncias, envidias y venganzas de los moradores de la isla. Consigue que sintamos el mismo aislamiento y tensión constante que el protagonista principal, un escritor, que decide instalarse en la isla buscando tranquilidad. 

La novela llena de suspense te desafía con sus giros y realidades inesperadas. Nos muestra un lugar lleno de belleza y magia, al que dan ganas de ir. Pero no todo resulta tan idílico. Compartiremos un invierto hostil con unos personajes que ocultan más de lo que muestran.


domingo, 31 de mayo de 2026

Purgatorio

  

La novela del periodista Jon Sistiaga te remueve, es directa y realista, muy bien documentada, compleja. La trama muy bien articulada, con unos personajes muy bien construidos, te envuelve, te mantiene en vilo, incomoda y te obliga a reflexionar. El autor afirma que este libro es ficción, pero refleja tantas realidades, que quizás no se la recomendaría a las personas que vivieron de cerca el terrorismo de ETA en el País Vasco. Al resto sí. Porque la novela habla, entre otros temas, de aquellos que justifican la violencia e intentan legitimarla. De las cabezas pensantes que distorsionan y tergiversan la realidad, capaces de manipular y convencer para que otros actúen.

Me ha impresionado la capacidad de Jon Sistiaga, reconocido reportero y documentalista que ha cubierto conflictos y guerras en los Balcanes, Irak, Ruanda, Irlanda del Norte o Afganistán, entre otro muchos, además de haber vivido en primera mano los peores años del terrorismo en el País Vasco, para mostrar a través de los personajes principales: la víctima y su hija, el etarra arrepentido, el que no lo está, y un inspector de policía; los discursos, argumentos, las lealtades y traiciones, los secretos, la maldad y violencia más perversa y extrema que sufrieron una parte de la sociedad vasca. Y su capacidad de resiliencia para sin olvidar poder vivir en paz. 

La novela a través de capítulos cortos va y viene del pasado al presente. No es fácil, ni cómoda, pero me ha parecido excepcional no sólo por cómo está escrita, lo fluida que resulta y como te atrapa, sino por lo mucho que muestra del posconflicto y nos hace reflexionar. 

Al final del libro, en nota del autor, comenta Jon Sisitiaga "He conocido y entrevistado a bestias y a psicópatas, pero también a personas normales a las que el torbellino del fanatismo anuló y suspendió, al menos temporalmente, su humanidad y su ética". 

"Hay algo que no cambia, que se repite como un patrón inmutable en todos esos lugares arrasados por la violencia. Algo que siempre es igual: la desolación, la indefensión, la tristeza infinita de las víctimas".

"Y hay algo más que también se repite constantemente: unos pocos, unos cuantos elegidos, profetas del odio, profesionales de la manipulación, curiosamente siempre profesores, escritores, filósofos o periodistas, convencen a otros muchos de la necesidad de hacer sacrificios humanos por la Causa. Esa idea terrible de que solo con sangre se gana. Siempre es igual..."

Comparto algunos párrafos de los personajes que invitan a la reflexión.

“La violencia es un monstruo voraz que siempre tiene hambre. Cuando la utilizas te das cuenta de que es ella la que al final te domina a ti. Tiene su propia dinámica. Es implacable. Ingobernable. Su lógica es ininteligible. Se regenera a sí misma”.

“La violencia siempre mancha, envilece, deja marcas profundas en el interior”.

“Nada bueno puede salir de la muerte. Nada épico y honesto puede florecer cuando lo riegas con sangre. Cuando necesitas matar para convencer”.

“Uno no es buena persona si ha matado a otra persona. Eso es así, aunque a ti te guste disfrazarlo de épica. Es una ecuación muy simple. Matar es eliminar una vida”.

“Todas las revoluciones tienen sus contradicciones, y si fracasan, la mayor es convertirse en aquello que antes se combatía o despreciaba”.

“El fanatismo siempre necesita intelectuales, ¿verdad? Necesita idiotas que actúen y ejecuten, pero las mentes privilegiadas que dan las instrucciones, los filósofos que justifican, los ideólogos, los estrategas, esos no tienen que mojarse, no os van a pillar. Hay que protegerlos”.

“Compartir un fin y unos medios no necesariamente obliga a ser amigo de tus compañeros de viajes y mucho menos disculparles sus errores o sus miserias”.