Hace unos días asistí a la charla “Tu salud mental te necesita” impartida por María Guerrero Escusa, doctora en psicología y presidenta nacional del Teléfono de la Esperanza, organizada por Amites Yecla, O.N.G.
María Guerrero nos dijo que somos únicos, irrepetibles, necesarios para nuestro entorno. Que todos necesitamos una red de apoyo, un entramado humano, para cuidar nuestra salud mental. Todos vivimos momentos complicados. Unas situaciones dependen de nosotros, otras no. Hay que buscar recursos para afrontarlas y aceptarlas. No debemos anticiparnos, sufrir gratis. Eso no aporta nada, genera falta de confianza, victimismo, queja y miedo.
La ponente hizo hincapié en que, para poder acompañar, ayudar a otros, yo tengo que estar bien. Tienes que creer más en ti, no ceder a cosas que nos dañan y poner lo mejor de uno en la vida. Saber pedir ayuda antes de estar ya ahogándonos. Si escondo mi malestar, acabaré explotando. Qué bueno sería poder apagar la cabeza a ratos.
La charla resultó amena, muy interesante, se nos hizo corta. Comparto parte de lo que escuchamos.
“Querer cambiar lo que no está en nuestra mano o que cambien los demás genera mucha frustración y agotamiento. No hagamos drama de todo lo que nos pasa. Aprecia la vida, valora lo que tienes. Acepta, confía y agradece”.
“Cuando nuestra salud mental flaquea nos dificulta poner en funcionamiento nuestras capacidades. Nos limita para enfrentar las adversidades y nos impide ser tan felices como podemos y debemos ser”.
“En la adversidad despertamos cualidades que en la comodidad permanecerían dormidas. Cuando me sucede algo tengo que hacer una lectura realista, no distorsionada. Ver lo obvio, no dejarme llevar por la fantasía y montarme una película de terror”.
“Si vives en estado de alerta, de estrés constante, el cuerpo te parará. No vives, sobrevives. Si evitamos conectar con lo que nos pasa, si no estoy en mí, surgirá la apatía, la tristeza, agotamiento, crisis de ansiedad, depresión. Y podrás caer en una actividad frenética o en obsesiones y adicciones”.
“Una buena salud mental proporciona bienestar físico, emocional y espiritual. Nos permite atender nuestras necesidades y deseos, mantener relaciones sanas y satisfactorias, tomar decisiones adaptándonos a situaciones difíciles. Afrontar los cambios, disfrutar la vida”.
“Tenemos que mantener una mentalidad positiva, creer en nosotros y en nuestra capacidad de adaptarnos. Debemos tener una visión realista de los problemas, verlos como una situación a resolver. Es algo que está en mi mano, depende de mí. Entonces paso a la acción, me pongo en movimiento, busco soluciones, venzo obstáculos, afronto, pido ayuda”.
“Hay que tener coraje para enfrentar las circunstancias adversas, para perdonar, comprometerse, cambiar, vencer el miedo. Para aceptar, superarse y crecer”.
“A veces es normal sentir malestar, estar triste, preocupado, temeroso, inquieto. Estos tipos de sentimientos se convierten en problema cuando empiezan a obstaculizar la vida diaria por un periodo prolongado de tiempo”.
“Las situaciones a resolver son una oportunidad de crecer, de apreciar la vida que tenemos, de liberarnos de nuestras ataduras. Cada experiencia que vives tiene por objeto fortalecerte”.
“El miedo es el principal inhibidor de muchas actividades positivas. Nos condiciona y limita muchísimo, hay que aprender a atravesarlo. Es uno de los mayores retos a vencer en esta vida”.
“El miedo no es una sensación necesariamente negativa cuando es adaptativo. Implica prevención, supervivencia y defensa “.
“Fíate de ti, confía, conecta contigo, escucha a tu corazón. Pedir lo que necesitas es importante. Aprende a ver el lado positivo. El rescate viene de dentro, párate, por qué sufrir tanto. Quien afronta soluciones continua ligero de equipaje”.
“No te compares con nadie. Se tú mismo. Vive el aquí y el ahora. La vida te pone delante lo que necesitas si estás preparado para recibirlo. El poder lo tienes tú”.


