miércoles, 12 de agosto de 2026

El sari rojo

 

 

Javier Moro nos da a conocer la historia real de una saga familiar de dirigentes políticos de la India, los Nehru-Gandhi. Hombres y mujeres atrapados en las garras del poder, prisioneros de un destino no elegido, que marcaron un antes y un después en el desarrollo histórico-político en el siglo XX de un país que siempre ha estado al borde del precipicio y la ruptura. 

Conoceremos también la vida de Sonia Maino una joven italiana de origen humilde que coincidirá estudiando en la Universidad de Cambridge con Rajiv, hijo de Indira Gandhi, con quien contraerá matrimonio en la India. Además de convertirse en esposa y madre, tras enviudar, acabó siendo presidenta de uno de los partidos políticos más poderosos de la India.

La novela muy bien documentada, aunque a ratos resulta un poco intensa, nos descubre la figura de Indira Ghandi. Una mujer extraordinaria y creo que bastante desconocida. La primera y única mujer en ocupar el cargo de primera ministra de la India entre 1966 a 1977 y nuevamente desde 1980 hasta ser asesinada en 1984. 

Indira apostó siempre por el diálogo y la paz frente a la confrontación. Dedicó su vida a conservar la unidad de la India por encima de los enfrentamientos étnicos y religiosos. Y por lograr la modernización del país y la erradicación de la pobreza. Hizo todo lo posible por mejorar la situación de los más vulnerables y olvidados.

“Cómo no sentir miedo cuando el líder de un grupo paramilitar hindú, aliado de este partido, ha homenajeado al asesino de Mahatma Gandhi. No es algo que estaría prohibido en la mayoría de las democracias. Puede uno cargar tan fácilmente contra los pilares de una nación con total impunidad”.

“En la muerte, ensalzan al líder que han denigrado en vida”.

“Han acabado pagando el error cometido en algún momento de debilidad, de falta de fe, el error de anteponer consideraciones políticas a corto plazo al interés general del país a largo plazo. Y los errores cuestan caros en política”.


sábado, 8 de agosto de 2026

Sin rastro

 

 

Un inspector de la policía londinense, Vincent Ruiz, sigue convencido de que la pequeña Mickey Carlyle, secuestrada hace siete años cuyo cadáver nunca se halló, podría estar viva. Tras despertar en un hospital, herido de bala y sin memoria después de ser rescatado en el río Támesis, los mismos que daban por cerrado el caso y no entienden la obstinación del inspector empiezan a sospechar de la actuación del policía.

Michael Robotham con capítulos ágiles y giros constantes, aborda temas como la culpa y la manipulación mental. El lector al igual que los compañeros del inspector llegaremos a dudar sobre la inocencia del protagonista. Quizás podría haber cometido el inspector un crimen, para apropiarse del suculento rescate que ofrecieron por la niña. Vincent Ruiz volverá sobre sus pasos, analizando hechos y recuerdos, para conseguir revivir la noche en que todo sucedió.

El autor disecciona muy bien la mente humana y a lo largo de la novela aporta reflexiones interesantes.

“El miedo y la incertidumbre son las dos armas más poderosas que hay en el mundo conocido”.

“Nos mentimos mutuamente. Nos engañamos de forma deliberada. Eso es lo que nos diferencia de otros animales”.

“Todo el mundo deja un rastro. No se trata tan sólo de pedazos de papel y fotos. Es la impresión que causamos a los demás y la manera en que nos enfrentamos al mundo”.

“No ve la diferencia alguna entre razas, géneros o religiones. La humanidad es toda idéntica, excepción hecha de algunos países en los que la vida se toma más a la ligera y el odio se hace escuchar”.

“La pobreza, la ignorancia y la desigualdad crean delincuentes, y yo los encierro para que la sociedad decente no tenga que olerlos o tenerles miedo”.

 

 


miércoles, 29 de julio de 2026

Burlando a la parca

 


Me ha sorprendido el estadounidense Josh Bazell, doctor en medicina por la Universidad de Columbia y licenciado en filología inglesa y escritura por la Universidad de Brown, con su primera novela publicada en 2009. Una curiosa mezcla de thriller sangriento y saga hospitalaria que denuncia y critica a la sociedad americana y a su sistema de salud.

La historia entretiene y engancha desde el primer párrafo. Humor negro y ácido, lleno de suspense, con un ritmo trepidante que no decae en ningún momento, que nos acerca al mundo de la mafia y a la vida en un hospital. Quizás en algún momento el autor podría haberse ahorrado tanta sangre, cadáver, y detalle. Pero en ningún caso resulta morboso ni espeluznante, en mi opinión, y comparando con otros. Y aprendes cositas. 

El protagonista de la novela me ha recordado, a ratos, al famoso doctor House por la acidez de sus comentarios, su adicción a ciertos fármacos y su peculiar forma de descartar, diagnosticar y tratar enfermedades. Sin duda es uno de esos libros que pueden convertirse en un guion cinematográfico. Acción, suspense, sexo y violencia. 

El protagonista, Peter Brown, trabaja como médico interno residente en uno de los peores hospitales de Nueva York, donde nadie sabe que era un asesino a sueldo de la mafia hasta hace unos años. Tras pasar por la cárcel entró en el programa de protección de testigos del FBI, por colaborar para desmantelar a la mafia. Estudió medicina y gozó de una vida más o menos normal y segura, hasta ahora… Y si os apetece saber más, pues a leerlo. Esta tarde lo devuelvo a la biblioteca.