La novela de Marta Robles aborda temas ásperos, duros, de los que dejan heridas y quiebran vidas. Entrelaza muy bien la investigación policíaca con hechos reales y denuncia social. Narrada en tres líneas temporales nos habla del robo de bebes durante el franquismo y los primeros años de la transición. También trata temas como los abusos sexuales en el entorno familiar, y en el mundo universitario. Habla de la impunidad de ciertas élites, de violencia estructural, de la verdad como herramienta de reparación, del perdón, la memoria y la identidad.
Aunque este es el cuarto libro de la serie de Tony Roures, un detective privado muy particular que antes ejerció como periodista y corresponsal de guerra, la novela se puede leer de forma independiente.
La autora nos encoge el corazón con escenas que impactan, pero lo hace desde el respeto y despertando la reflexión. Marta Robles ha creado unos personajes muy reales, llenos de matices, marcados por matrimonios y decisiones impuestas, abusos, pérdidas y secretos, pero también llenos de coraje y resistencia, que no se doblegaban, a los que llegamos a sentir muy cercanos.
La novela ambientada en Madrid y Asturias remueve, conmueve y deja huella.


