Mikel Santiago nos hace disfrutar con la tercera novela de la trilogía Illumbe. No he leído las dos anteriores, ni falta que hace. Es lo bueno de conocer a un autor que posee una voz narrativa reconocible, que nunca defrauda. La trama resulta ingeniosa, intensa y muy cuidada. El ritmo es vertiginoso. Intriga, misterio, tensión y giros inesperados están presentes en cada página.
La novela se desarrolla en un pueblo ficticio de Vizcaya. Nerea, una agente investigadora de la comisaría de Guernica, mantiene una relación con el forense Kerman. Tras sufrir ambos un accidente que al principio parece no tener consecuencias, las tiene, Nerea acabará al mando de una investigación que la implica directamente a ella. Secretos del pasado, relaciones ocultas y pactos criminales ponen patas arriba la vida de la protagonista, una mujer valiente y decidida, que ha perdido al hombre que ama y que no puede contárselo a nadie.
A lo largo de la novela iremos conociendo el pasado de Nerea. Mikel Santiago siempre desarrolla unos personajes femeninos con carácter y fuerza, ellas tienen un gran protagonismo. Sabremos de su casi nula relación con su madre, su deseo de ser policía desde muy joven y el cariño que siente por su tío también policía que la crio. El autor nos va detallando con maestría lo que va ocurriendo tanto a nivel de investigación como lo que pasa por la cabeza de la protagonista que debe guardar la compostura, omitir información e ir con cuidado en una situación que pasa de ser delicada a peligrosa.


