Javier Moro nos da a conocer la historia real de una saga familiar de dirigentes políticos de la India, los Nehru-Gandhi. Hombres y mujeres atrapados en las garras del poder, prisioneros de un destino no elegido, que marcaron un antes y un después en el desarrollo histórico-político en el siglo XX de un país que siempre ha estado al borde del precipicio y la ruptura.
Conoceremos también la vida de Sonia Maino una joven italiana de origen humilde que coincidirá estudiando en la Universidad de Cambridge con Rajiv, hijo de Indira Gandhi, con quien contraerá matrimonio en la India. Además de convertirse en esposa y madre, tras enviudar, acabó siendo presidenta de uno de los partidos políticos más poderosos de la India.
La novela muy bien documentada, aunque a ratos resulta un poco intensa, nos descubre la figura de Indira Ghandi. Una mujer extraordinaria y creo que bastante desconocida. La primera y única mujer en ocupar el cargo de primera ministra de la India entre 1966 a 1977 y nuevamente desde 1980 hasta ser asesinada en 1984.
Indira apostó siempre por el diálogo y la paz frente a la confrontación. Dedicó su vida a conservar la unidad de la India por encima de los enfrentamientos étnicos y religiosos. Y por lograr la modernización del país y la erradicación de la pobreza. Hizo todo lo posible por mejorar la situación de los más vulnerables y olvidados.
“Cómo no sentir miedo cuando el líder de un grupo paramilitar hindú, aliado de este partido, ha homenajeado al asesino de Mahatma Gandhi. No es algo que estaría prohibido en la mayoría de las democracias. Puede uno cargar tan fácilmente contra los pilares de una nación con total impunidad”.
“En la muerte, ensalzan al líder que han denigrado en vida”.
“Han acabado pagando el error cometido en algún momento de debilidad, de falta de fe, el error de anteponer consideraciones políticas a corto plazo al interés general del país a largo plazo. Y los errores cuestan caros en política”.

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