sábado, 3 de octubre de 2026

El profesor

 

Frank McCourt reflejó su infancia y adolescencia en un libro que recomiendo leer a quien no lo haya hecho todavía, Las cenizas de Ángela. La novela, de las que dejan huella, ganó el Premio Pulitzer de Autobiografía en el año 1997.

Con El profesor, un libro lleno de sinceridad y compromiso, el autor nos cuenta sus vivencias como profesor de lengua, literatura inglesa y creación literaria en distintos institutos de secundaria de Nueva York durante sus 30 años de vida laboral.  

McCourt puso todo su empeño en aportar luz y esperanza a cientos de alumnos provenientes de los ambientes más desfavorecidos y marginales. Confiando en su intuición más que en las directrices académicas que le recomendaban experimentó con métodos poco convencionales, y consiguió captar y despertar el interés de sus alumnos.

El libro resulta ameno y transmite muy bien su deseo y el reto de ser un buen profesor.

"La terquedad no tiene tanto glamour como la ambición, el talento, el intelecto o el encanto, pero no deja de ser lo único que me sacó adelante a lo largo de los días y las noches". 

"En Estados Unidos se admira y se premia a los médicos, a los abogados, a los generales, a los actores, a la gente de la televisión y a los políticos. No a los profesores. La enseñanza es la fregona de las profesiones". 

"Yo soñaba con una escuela donde los profesores fueran guía y mentores, en vez de capataces".