lunes, 8 de agosto de 2016

“Las chicas de campo” de Edna O’Brien


He disfrutado muchísimo conviviendo durante unos días con Caithleen y Baba. Dos niñas irlandesas, de los años 50, a las que he visto crecer y convertirse en mujeres.
De buena gana hubiera seguido leyendo y leyendo. Me he quedado con la incógnita de saber cómo pudo transcurrir su vida de adultas.

Esta novela de Edna O’Brien fue un escándalo en su país. El párroco de su aldea quemó tres ejemplares en la plaza pública. O’Brien se enfrentó a una persecución en toda regla, señalada por todos sus paisanos como enemiga de Irlanda y una escritora escandalosa. “En Irlanda había una censura terrible, todo era malo. Los católicos irlandeses han sido tremendos. Peores que los italianos, españoles o portugueses. El catolicismo lo impregnaba todo, y lo censuraba todo. En la Irlanda de entonces, todo era pecado. Había una vigilancia constante. El cuerpo era para ellos, y eso incluye a mi madre, una ocasión de pecado. La influencia de los padres era enorme, aunque se estuviera en desacuerdo con ellos”.

viernes, 5 de agosto de 2016

“Barbarus, la conquista de Roma” de Santiago Castellanos


Acabo de regresar de una aventura extraordinaria por el imperio romano. Sorprendida y admirada, del valor y la fuerza que tiene el ser humano para sobrevivir en condiciones adversas y extremas. Lo que les sucedió a los godos que acudieron a Roma buscando protección de los hunos, no resulta tan antiguo como pudiéramos imaginar. Por desgracia lo siguen viviendo miles de refugiados.
Jamás se puede justificar una guerra. Pero cuando el trato a todo un pueblo llega a ser tan inhumano, totalitario y brutal, como para entre otras cosas intercambiar carne de perro por seres humanos para que sean vendidos como esclavos, se entiende que el odio venza y surja la sublevación.
Convendría repasar y analizar cómo acabó el omnipotente imperio romano.

domingo, 19 de junio de 2016

La epidemia del cannabis


El viernes 17 de junio asistí a la charla titulada “La epidemia del cannabis” impartida por Diego J. Palao Vidal, doctor en psiquiatría, director ejecutivo del Servicio de Salud Mental del Hospital Universitario Parc Taulí, y profesor titular de psiquiatría en la Universidad Autónoma de Barcelona.
El ponente dejó claro que el consumo de cannabis se está convirtiendo en una epidemia, que causa menos alarma que el virus del ziKa. Comentó que muchos jóvenes creen que pueden controlar su consumo. Es necesario desmontar muchos mitos como por ejemplo creer que el hachís y la marihuana no son nocivos. Son una droga y tóxica. Que crea adicción y produce cambios de comportamiento muy serios. Afecta a la salud física y mental, y son una puerta para la adicción a otras sustancias.

“Las sustancias legales que más consumen los jóvenes son alcohol y tabaco, en un 70% y 30% respectivamente. De las drogas ilegales el cannabis es el rey”.

“El Cannabis sativa es una especie herbácea con propiedades psicoactivas. Contiene más de 400 compuestos químicos diferentes que actúan sobre el sistema nervioso. El compuesto químico predominante es el Tetrahidrocannabinol, THC.
El THC en dosis altas altera la percepción de tiempo y espacio. Puede provocar alucinaciones y delirios, y desencadenar algunos síntomas esquizofrénicos. También reduce el dolor, estimula el apetito, ayuda a reducir las náuseas e induce a un estado de relajación”.

“El hachís son los cogollos florales de las plantas femeninas. Presentan una concentración  de THC de hasta un 15-50%.
La marihuana es la parte aérea de la planta. El triturado seco de flores, hojas y pequeños tallos. La concentración de THC es del 1-5 %.
El aceite de hachís es la mezcla de resina con algún disolvente como acetona, alcohol o gasolina, el cual se evapora y deseca dando lugar a un mixtura vizcosa. Las proporciones de THC son muy elevadas, hasta un 50%”.

“En España un 30% de la población ha consumido alguna vez en su vida cannabis. Un 9% lo hizo en los últimos 12 meses. Un 7% en los últimos 30 días. Y un 2% a diario en el último mes, la mayoría de 15-24 años”.

“Desde el año 2013 los jóvenes han empezado a consumir más cannabis que tabaco. En jóvenes de 14 a 18 años, un 28% los chicos y un 23% las chicas”.

“Un 8% de jóvenes de 14 años y un 18% de 18 años lo consumen de forma problemática. Un 10% de los consumidores de cannabis desarrollará una adicción y tendrá problemas muy serios”.

“No todo el mundo que consume alguna droga desarrolla una adicción. Pero no nos engañemos, quien consume en dosis altas y de forma prolongada tarde o temprano tendrá problemas graves de salud física y mental. Y el riesgo de adicción irá aumentando”.

“Todas las drogas actúan sobre el sistema de recompensa cerebral. Experimentas una sensación placentera inmediata, empiezas a tolerarlo y el cuerpo pide más, por eso enganchan”.

“El cannabis es una puerta al consumo de otra sustancias. Un 9,5 % de los adictos al cannabis tienen riesgo de engancharse a otra sustancia. Cuanto más joven es la edad de inicio, más dosis y más tiempo consumiendo peores serán los efectos”.

“Fumarse 5 o 6 porros diarios durante años produce grave deterioro cognitivo e inicio a la demencia. Si se empezó muy joven será imposible recuperar al 100% ese cerebro”.

“El cannabis actúa en varias zonas del cerebro. Los consumidores crónicos presentan alteraciones en las funciones cognitivas y ejecutivas. Afecta a la atención, al aprendizaje, la memoria y el rendimiento. Provoca problemas de coordinación y habilidades motoras y verbales. Disminuye la contracción muscular”.

“El cannabis también provoca algo que muchos desconocen, enfermedades pulmonares graves crónicas y cáncer. Disminuye el deseo sexual y genera impotencia. Causa depresión y ansiedad patológicas. Los síntomas psiquiátricos son muy incapacitantes. Ya no puedes llevar una vida normal. La motivación e ilusión que nos mueve a todos se atrofia por el consumo. El riesgo de padecer psicosis y esquizofrenia aumenta hasta en tres veces”.

“El consumo crónico de cannabis se asocia a un estado amotivacional: presencia de apatía e incapacidad para hacer frente a nuevos problemas y desarrollar planes de futuro”.

“La magnitud del deterioro neuropsicológico y su persistencia tras la abstinencia depende de la frecuencia y duración del uso del cannabis, la duración de la abstinencia y la edad del inicio del consumo”.

“Un adicto que vuelve a consumir regresa a la misma situación de cuando consumía de forma muy rápida. Hay que conseguir la abstinencia permanente”.

“En la adolescencia el cerebro es mucho más sensible al efecto del cannabis y de las drogas. La clave es la detección precoz, para actuar antes de que se produzcan efectos irreversibles en el cerebro”.

“La padres tienen que enfrentarse a este problema sin ser indiferentes, permisivos o autoritarios. Aunque por un tiempo tengan que asumir ‘la reducción de daños’ no pueden conformarse, deben lograr la abstinencia permanente, deben buscar ayuda profesional”.

“Hay que desmontar muchos mitos. Como creer que el hachís o la marihuana es menos nocivo que el alcohol y el tabaco. Que sea una droga de origen natural no supone que no tenga efectos negativos sobre la salud. El tabaco también es un producto natural y su consumo es una de las principales causas de muerte en el mundo”.

“Sobre su posible uso terapéutico quiero señalar que los usos médicos del cannabis se corresponden en su práctica totalidad a fármacos obtenidos en laboratorio, y no al hachís o a la marihuana que circula por las calles”.

“También hay que acabar con el mito de que si el cannabis se legalizara se consumiría menos. Todas las drogas son peligrosas. Y si se legalizaran habría más acceso y más problemas”.

“Hay que mejorar la información sobre el uso del cannabis y sus consecuencias negativas en la salud médica y mental a corto y largo plazo”.

“Todos podemos ayudar y contribuir con refuerzos positivos para llegar a tomar la mejor decisión. Hay que acceder a ayuda profesional porque no somos capaces de conseguirlo solos”.

“Para superar la adicción al cannabis o a cualquier otra sustancia todos tienen que involucrarse. Padres, profesores, médicos, líderes juveniles, agentes sociales, publicistas, periodistas, políticos”.


“En las zonas o barrios más desfavorecidas con menos recursos, aumenta la incidencia de consumo de drogas y de trastornos mentales”.

La charla fue organizada por la Asociación para la Rehabilitación de problemas con el Alcohol, las Drogas y otras Conductas Adictivas, ARY. Con motivo de la celebración el 26 de junio del Día de la lucha contra el uso indebido y tráfico ilícito de drogas. 



viernes, 10 de junio de 2016

Algunos sí merecen que les suelten 'una fresca'


No es la primera vez que encuentro en un periódico un anuncio similar a este. En la parte superior te inducen a viajar mostrándote variadas ofertas, y en la inferior a colaborar económicamente en algún proyecto o programa social y humanitario. Siempre me surge la misma pregunta. Intencionado o casual. Irrelevante o trascendental. O simplemente contradictorio, desequilibrado e injusto como la vida misma. Singular resulta y desde luego se presta al análisis.

Si valoramos con los ojos del corazón, desde la sensibilidad y las emociones que algunos parecen haber restringido, el mensaje bien podría ser: si te puedes permitir uno de estos viajes por qué no colaboras con ellos. También podría tomarse como una llamada de atención, un inciso para valorar mucho mejor lo que tenemos. De qué te quejas tú que hasta puedes viajar, cuando otros ni siquiera pueden cubrir sus necesidades más básicas y elementales.

Por supuesto cada cuál es libre de invertir o gastar su dinero como mejor le plazca. También de decidir si ayuda o no a quienes viven una situación económica precaria, complicada e indeseable.

Saludable y enriquecedor resulta no juzgar ni cuestionar a los demás. Aunque ello no nos incapacita de opinar y aconsejar. Si es posible es mejor hacerlo desde la propia experiencia, por haber caminado con el mismo calzado que el otro, y por supuesto siempre desde el máximo respeto, prudencia y sentido común. Y así con estas premisas me atrevo a recomendar, incluso a solicitar, que la gente aprenda y se abstenga de una vez de alardear, presumir y divulgar a los cuatro vientos lo mucho que puede gastar en viajar, en ocio, caprichos o en incrementar su patrimonio.

No practico el vicio de la envidia y me encanta comprobar que a la gente le va bien. Pero me incomoda y escuece observar cómo algunos miran a los demás desde un pedestal, con desprecio, presumiendo y regodeándose a todas horas de todo cuanto pueden permitirse y poseen. Probablemente disfruten más tratando de fastidiar y avergonzar al otro, que de la propia comilona en el restaurante de moda o de la habitación de un hotel prohibitivo para una gran mayoría.

Pero si además les escuchas justificar que algunos se han buscado ellos solos o no hacen lo suficiente por superar su precaria situación, la verdad es que te dan ganas de como decía mi abuela "soltarles una fresca". Quizás a veces sí convendría ser menos sensato o cobardica y no callar lo que de verdad se piensa. A nadie se le desea el mal, pero no me negarán que a algunos les sentaría muy bien un buen trago de la realidad que viven a diario personas que jamás pensaron que podrían verse así.

Pues lo dicho señores, quién más y quien menos ya anda calculando y pensando cómo podrá disfrutar de sus vacaciones. Yo no digo que uno tenga que avergonzarse o esconder lo que puede permitirse, y sin duda se ha ganado y merece. Pero tampoco hay por qué ir dando detalles y mostrando reiteradamente, con descaro y alevosía, lo mucho que comparando con otros nos podemos permitir.


Cuando dudemos en si podemos dañar con nuestras palabras o gestos al que tenemos al lado, nunca falla el consejo de actuar tal y como te gustaría que hicieran contigo. 

jueves, 2 de junio de 2016

Aprender a vivir sin un ser querido


Anoche Miguel Ángel Jiménez, psicólogo especialista en psicología clínica, impartió la charla titulada "Aprender a vivir sin un ser querido". 
La verdad es que no me apetecía mucho ir. Pero decidí asistir porque aunque nos cuesta e incomoda mucho hablar de la muerte, creo que es necesario conocer cómo reacciona mente y cuerpo ante una situación natural e inevitable, pero tremendamente dolorosa e indeseable. 
Yo le pediría a todo el mundo, especialmente en esta situación, que deje de juzgar a los demás y de ejercer la hipocresía. Y que aprenda a mirar, a escuchar y a acompañar desde el corazón.
Le dedico este resumen a los que ahora viven lo que es un duelo. Porque se van a convertir en mejores personas, y porque tienen todo el derecho del mundo a recomponer su vida y volver a ser felices.

“El duelo es un proceso, una situación que todos experimentaremos antes o después. El cerebro no está preparado para asumir una muerte. Es un proceso doloroso y lento. Hay que expresar el dolor, es fundamental. Hay que sacar emociones para que el corazón no se rompa. Puede parecer insoportable pero supone maduración y crecimiento personal”

“Superamos el duelo cuando dejo de centrarme en el pasado. Cuando recuerdo al ser querido sin dolor, con amor y de forma entrañable. Cuando vuelvo a orientar mi vida hacia el presente y el futuro”

“El primer año del duelo es el más duro. No se puede generalizar respecto a la intensidad y duración del mismo. Hay tantos duelos como personas. Depende de muchos factores. La edad y causa del fallecido, el vínculo y la relación que manteníamos con esa persona etc.”

“A nivel físico se puede sufrir ansiedad, dolor o presión en el pecho, palpitaciones, sensación de falta de aire. Tensión, inquietud, insomnio. Pesadillas, fatiga, debilidad. Todas estas sensaciones irán disminuyendo con el paso de los días”

“A nivel emocional influyen mucho las circunstancias personales, familiares y laborales. Cualquier sentimiento o conducta es normal. La principal emoción suele ser la confusión acompañada de tristeza, abandono, enfado, rabia, ira. Vacío, soledad, ansiedad, miedo, culpa. Fracaso, impotencia y desesperanza”

“A nivel de conducta podemos disminuir o aumentar nuestra actividad. Se puede perder el apetito y tener pocas ganas de estar con otros, de hablar. Se siente mayor irritabilidad y susceptibilidad”

“A nivel cognitivo sufrimos un embotamiento mental. Confusión, olvidos y dificultad de concentración. Nos preguntamos continuamente por qué. Podemos llegar a cuestionar nuestras creencias religiosas y el sentido de la vida”

“Al principio todos nuestros pensamientos y emociones se centran en la persona perdida. Con el paso del tiempo irán apareciendo recuerdos entrañables que nos reconfortarán. Y aunque ya nada será igual empezaremos a ilusionarnos con nuevas cosas. Iniciaremos el camino de la aceptación, que no significa olvidar”

“El duelo como la persona es único. No todos pasamos por las mismas etapas ni en el mismo orden. Habrá avances y retrocesos. En fechas señaladas podremos volver a cualquier etapa. Pero con el tiempo la intensidad y el sufrimiento emocional irá disminuyendo”

“La primera fase es de shock, de negación, paralización, desconcierto y silencio. Sufrimos embotamiento y  anestesia emocional. Algunos pueden actuar como si nada hubiera pasado, con sentimiento de irrealidad”

“En la segunda fase aparece la ira y la rabia. Se busca a un supuesto culpable. Culpar a alguien o a nosotros mismos, o al fallecido es una doble carga emocional que no tiene ningún sentido. Sentimos que lo que nos ha sucedido es injusto e inmerecido. Sentimos culpa y mucha inseguridad. Disminuye nuestra concentración y memoria”

“En la tercera fase del duelo empezamos a tener conciencia de la pérdida. No volverá. Sentimos profunda tristeza, sensibilidad, apatía, desinterés. Se puede llegar a sentir la presencia del ser querido. A veces podemos sentir el impulso de llevar a cabo cambios muy radicales. En esta etapa es mejor no tomar decisiones importantes”

“En la cuarta etapa empezamos, poco a poco, a afrontar la pérdida, a reorganizar nuestra vida. Empezaremos a estar preparados para tomar nuevas decisiones. Esta fase requiere de un esfuerzo personal para avanzar. Para que el sentir y la emoción pase de ser dolorosa a reparadora. Para no caer o instalarse en la depresión”.

“No se puede determinar un tiempo concreto, pero transcurridos más de 18 meses un duelo se puede complicar. Si nos quedamos atrapados en sentimientos como la culpa, la rabia, la injustica y la tristeza intensa. También si se ha contenido y reprimido este proceso”

“El ser querido deja huella. Al principio podemos tener la sensación de oírlo, de sentir que nos toca, que nos mira, que está presente, incluso llegar a verlo. Es normal, no nos estamos volviendo locos, y no hay por qué asustarse. También podemos tener la necesidad de ir a los sitios que íbamos, de tener cerca sus cosas, o todo lo contrario”

“Hay que superar muchos retos. Hay que darse tiempo. Hay que aceptar que está muerto y no volverá. Experimentar dolor y pena sin reprimir ni bloquear esos sentimientos. Hay que confiar en nosotros mismos. Hay que rehacer la vida sin el ser querido siguiendo con nuestras tareas, obligaciones, gestiones, relaciones, decisiones e ilusiones. Apoyándonos en quienes nos quieren y aprecian”

“Superar no es olvidar. Es tener un lugar para el recuerdo de lo felices que fuimos o de lo que quisimos y compartimos con esa persona. Es pensar que  tengo los recuerdos más bonitos del mundo, que mi vida sigue hacia adelante, que tengo que volver a ser feliz”

“Debemos permitirnos estar tristes pero hay que esforzarse para no abandonarse. Conviene salir a la calle, relacionarse con los demás. No hay que sufrir el duelo en soledad. Hay que volver a la actividad aunque no se tengan ganas. Como sucedía antes, que ibas al supermercado sin ganas o quedabas con el cuñado sin ganas. Primero afrontar tareas sencillas, luego más complejas. Si te apetece hablar de tu pérdida, dar explicaciones hazlo. O no. Tú decides. Déjalo claro y los demás lo entenderán”

¿Cómo podemos ayudar a la persona que está viviendo el duelo?
No limitando el duelo, ni sus fases. Estando disponible, respondiendo con afecto. Empatizando. Sin imponer ni juzgar ni cuestionar. No dando ánimos elaborados. Respetando su actitud o necesidad. Hay que normalizar cualquier emoción, sea la que sea. Alentando a expresar sentimientos. Sin miedo a nombrar o hablar de la persona que se ha ido. Sin miedo a emocionarnos juntos, a reír o llorar. Evitando las frases hechas tipo: el tiempo lo cura todo, es ley de vida, a todos nos va a llegar, se van los mejores, no somos nadie, tú ya no deberías sentirte así etc. Hay que estar pendiente de la persona que sufre, provocando situaciones de comunicación y encuentro, durante un buen tiempo”.

“Comunicar y compartir con un niño una pérdida es muy duro. Somos su principal fuente de apoyo y no le podemos abandonar. Por muy mal o triste que yo esté, tengo que estar con el niño. Y puedo llorar, y no pasa nada, no hay que disimular sentimientos. Hay que compartir con ellos los positivos y los negativos”.

“El familiar más cercano y con mejor relación afectiva, no necesariamente los propios padres, es el que debe darle la noticia. En un lugar familiar, tranquilo, de su entorno. Hay que ser sincero, claro y directo, evitando eufemismos como que se ha ido de viaje, se ha quedado dormido etc. Hay que dejarle al niño claro que no va a volver, que ya no estará con nosotros. Cuando pregunte por qué se le puede decir que es algo natural, que nos pasará a todos. Hay que estimularle para que hable de esa persona, y que a su manera exprese sus sentimientos”

“Hasta los 2 o 3 años los niños no saben qué es la muerte. No hay porque decírselo. Pero sí notan los cambios que les pueden generar incomprensión y angustia. Por tanto hay que explicarles qué vamos a ir haciendo y modificando, porque su entorno será ahora distinto, diferente.
De 3 a 6 años perciben la muerte como algo temporal y reversible. Suelen preguntar ¿cuándo volverá?
De 6 a 9 años distinguen vida y muerte, y proceso natural e irreversible.
A partir de los 9 años, como los adultos tienen plena conciencia de la muerte”.


Esta charla fue organizada por la Concejalía de Familia y Mujer del Ayuntamiento de Yecla.


martes, 17 de mayo de 2016

Alimentación y cáncer. Mucho por aprender e investigar.


Anoche asistí a la charla titulada “Alimentación y cáncer” impartida por Juana Mª Morillas Ruiz, doctora en farmacia y profesora de nutrición en la Universidad Católica de Murcia, UCAM.

La ponente nos dejó claro que saber alimentarse de forma equilibrada y saludable es importante, tanto para disminuir la posibilidad de desarrollar un cáncer como para afrontarlo una vez diagnosticado. Morillas Ruiz nos explicó que “algunos alimentos, como las grasas de origen animal y el alcohol, contienen sustancias que proporcionan energía, nutrientes y transporte a las células tumorales. También la obesidad aumenta de forma disparatada, en un 45%, el riesgo de desarrollar un cáncer. Es decir, a mayor sobrepeso mayor probabilidad”.

La conferencia dividida en dos partes, alimentación y prevención, y  alimentación en paciente oncológico, resultó amena y con mucho contenido. Antes de resumirles lo más destacado quisiera destacar algo que a mí me impresionó bastante. Agradezco a la doctora su ética y sinceridad.

Juana Mª Morillas nos explicó que un 40-80% de pacientes diagnosticados de cáncer desarrolla algún grado de desnutrición, anorexia, a lo largo de la enfermedad. La intervención nutricional debería ser precoz y formar parte del tratamiento integral del paciente oncológico.  Suministrar al paciente un soporte nutricional, que por cierto son caros, serviría para prevenir o corregir las deficiencias nutricionales, mejorando la tolerancia y respuesta del tumor al tratamiento. Prolongaría la supervivencia. Reduciría complicaciones y tiempo de hospitalización y  mejoraría la calidad de vida del paciente. No aportar ese soporte nutricional puede suponer que de 100 personas 30 mueran más por la desnutrición que por el propio cáncer.

“En España según datos del Estudio Nupac únicamente el 15% de los pacientes oncológicos recibió algún tipo de soporte nutricional. Y sólo un 7% fue evaluado por un experto en nutrición, porque la formación en nutrición clínica de los profesionales no directamente relacionados con este campo resulta insuficiente. Deberían existir más unidades de nutrición en el sistema de salud y más equipos multidisciplinares coordinados”.

Les invitó a leer algunas de las cosas que nos expuso la ponente.

“Se estima que hasta un 40% de los tumores en varones y un 60% en mujeres están relacionados con la alimentación”.

“Se considera que los factores dietéticos son responsables del 30% de los fallecimientos por cáncer”.

“Una alimentación saludable, el mantenimiento del peso corporal dentro de los límites recomendables y la realización del ejercicio físico pueden contribuir a disminuir hasta un 40% la incidencia de cáncer”.

“El riesgo de cáncer aumenta con las grasas. Es necesario reducir el aporte calórico de grasa a menos del 30% del total de calorías. Las grasas actúan en la fase de promoción, es decir, facilitan y activan el crecimiento de células cancerosas. No es tanto la cantidad de grasa como el tipo de grasa. El tocino, la parte grasa que contiene la carne, la grasa de los lácteos. En definitiva la grasa saturada de origen animal”.

“El alcohol está catalogado como cancerígeno por la Internacional Agency for Research on Cancer, IARC. Está relacionado con el cáncer de hígado, esófago, cavidad oral, laringe, mama y colo-rectal. El alcohol causa daño celular directo, modulación de la metilación del ADN, aumento de acetaldehido (proliferación), hiperestrogenismo e interacción con folatos. No hay diferencias entre tipos de bebidas, no es peor la ginebra que el coñac o la sidra, porque el responsable es el etanol”.

“No quiero generar controversia con el consumo de carne vacuna. Pero consumir más de 120 gr de carne roja al día puede aumentar el riesgo de cáncer de colon. Y el cáncer de mama en las premenopáusicas".

“Si cocinamos las carnes a altas temperaturas se generan hidrocarburos aromáticos que son cancerígenos. Por eso nunca se debe comer la zona más quemada, tostada o torrada del filete o chuleta de carne. También es perjudicial la carne ahumada, en conserva o los embutidos porque contienen nitritos”.

“Aunque los resultados de estudios de cohortes realizados desde mediados de la década de 1990, no muestran una evidencia convincente sobre que las verduras y frutas protegen contra el cáncer, se siguen recomendando porque no hay evidencia de daño o riesgo. Y porque el beneficio a nivel cardiovascular (HTA-ACV e infartos) sí está demostrado”.

“El riesgo de cáncer baja con la fibra. La fibra ejerce un efecto protector contra el cáncer de colon. Las fibras son fermentadas por las bacterias colónicas y ejercen su efecto protector mediante la aceleración del tránsito intestinal, por la adhesión de carcinógenos químicos, la producción de ácidos grasos de cadena corta (anticarcinógenos) y la inducción de apoptosis”.

“Otro protector de la dieta son los folatos, el ácido fólico. Repara el ADN. Cuanto más verdes, rojas y oscuras son las verduras más cantidad contienen. Por ello no hay que eliminar las hojas más verdes de las lechugas. Ni cocinar las verduras a altas temperaturas porque con el calor el ácido fólico se destruye. Debemos comerlas crudas, en batidos”.

“También son muy recomendables los carotenos. Los contienen las zanahorias y los tomates. Cuanto más rojos sean mejor. Si al tomate se le añade aceite de oliva o se fríe, todavía es más activo el licopeno".

“El consumo de vitamina D, aceite de bacalao y pescados grasos como el salmón, protege frente al cáncer de colon”.

“La desnutrición calórica-proteica severa es el diagnóstico secundario más frecuente en el paciente oncológico. La prevalencia es del 15-20% al diagnóstico y hasta de un 80-90% en casos de enfermedad avanzada”.

“Consecuencias de la desnutrición: se reduce la efectividad del tratamiento oncológico, aumenta el riesgo de toxicidad, disminuye la capacidad funcional, se incrementa el riesgo de complicaciones postoperatorias, aumenta la estancia hospitalaria y se produce un empeoramiento de la calidad de vida del paciente”.

“Consecuencia de la desnutrición es el aumento de la morbi-mortalidad. La caquexia pulmonar es responsable de la muerte de un tercio de los pacientes con cáncer. Una pérdida de peso de más del 10% del peso habitual es un marcador independiente de morbi-mortalidad”.

“De entre los distintos marcadores pronósticos, como tipo de tumor, estadio o estado general de paciente, la pérdida de peso es el potencialmente más sensible a la intervención terapéutica”.

“La malnutrición enérgico-proteica produce un deterioro del sistema inmune, fundamentalmente de la inmunidad celular, con las consiguientes complicaciones infecciosas. Se produce una alteración en la cicatrización de tejidos, con riesgo de aparición de dehiscencias de suturas, eventraciones y fístulas en el posoperatorio”.

“La  malnutrición es un factor pronóstico negativo independiente y predictivo de un aumento de toxicidad de la quimioterapia. Provoca la peor tolerancia de los fármacos, condiciona retraso y disminución de la dosis administrada. La malnutrición se asocia a una menor respuesta a la quimioterapia. En los pacientes que presentan desnutrición severa al inicio del tratamiento radioterápico se puede predecir peor tolerancia y bajo nivel de respuesta al mismo”.

“La alimentación, el estado nutricional, la pérdida de peso, y el impacto que todo ello tiene en la imagen corporal y en las relaciones familiares y sociales son percibidos por el paciente como factores relevantes en su apreciación de la gravedad y de la evolución favorable/desfavorable de la enfermedad”.

“Los pacientes oncológicos se desnutren por alteraciones mecánicas o funcionales del aparato digestivo y por alteraciones metabólicas secundarias al tumor.  El tratamiento quirúrgico, radioterápico y quimioterápico entraña un riesgo nutricional”.

“Para combatir la desnutrición, la anorexia, hay que consumir porciones de alimentos cada 2 o 3 horas. Hay que comer alimentos altamente calóricos y de alta densidad proteica. Hay que evitar lo alimentos de bajo valor calórico (gelatinas, soda, agua) No hay que consumir líquidos junto con las comidas para evitar el problema de saciedad temprana. Conviene realizar ejercicio para estimular el apetito”.

“Para combatir la desnutrición la dieta se puede enriquecer, por ejemplo, añadiendo a las sopas o cremas leche líquida y leche en polvo, quesitos, más aceite. A los yogures se les pueden añadir frutos secos triturados. A la fruta leche condensada, miel, caramelo líquido. Hay que ingeniarse snacks con presentaciones apetitosas y variadas”.

“La quimio y la radio producen mucositis, inflamación de las membranas reproductoras del revestimiento del tracto gastrointestinal, xerostomía, sequedad bucal por la falta o disminución de la saliva, y disgeusia, alteración en la percepción relacionada con el sentido del gusto.  Pueden aparecer también nauseas, vómitos, diarreas, estreñimiento, un sabor metálico, yagas, caries, dificultad para tragar, cansancio, debilidad, agotamiento. Todo esto se puede combatir”.

“Para evitar nauseas y vómitos se deben realizar comidas frecuentes y en pequeñas cantidades, cada 3 horas como los bebes. No beber líquidos con las comidas. No cocinarse uno mismo la comida. Evitar alimentos con fuerte olor. Consumir alimentos frescos y templados. Evitar alimentos muy condimentados  y de alto contenido graso. Dar variedad a la dieta”.

“Para mejorar la mucositis, xerostomía y disgeusia hay que comer alimentos blandos y procesados. Lubrificar los alimentos con salsas, crema, aceite, leche. Evitar los alimentos secos (tostadas), irritantes o picantes. Hay que evitar los alimentos calientes, mejor templados o fríos. Consumir porciones pequeñas y tragar lentamente, sin prisas. Comer caramelos ácidos sin azúcar. Y variar mucho el menú”. 

Esta charla fue una de las cuatro, la última impartida, de la I Jornada sobre alimentación y salud, organizada por la Concejalía de Sanidad del Ayuntamiento de Yecla en colaboración con las asociaciones Ayac, Afay y Afiye.




domingo, 1 de mayo de 2016

Aprendiendo sobre las altas capacidades


Hace unos días asistí a la conferencia titulada “Altas habilidades: superdotados, talentos y precoces” impartida por Ana Fuensanta Hernández, doctora en psicología de altas habilidades. La charla me resultó francamente interesante por ello quiero compartir parte de lo que allí se trató.

“Antes se creía que la inteligencia era algo innato, y que nacíamos y moríamos con la misma inteligencia. Pero no es así, se puede mejorar igual que la creatividad. No es que nazcan unos pocos creativos y el resto no, es que la creatividad se puede entrenar”.

“La inteligencia no es sola una, son varias. Uno puede tener talento para la música, la oratoria, la lengua, las matemáticas, el deporte, el dibujo etc. Las personas con talento puntúan alto en una aptitud específica (talento simple) o en varias combinadas (talento complejo), pero están dentro de la media o incluso por debajo en el resto de aptitudes”.

“A los expertos nos gusta más hablar de talento que de superdotación. Se trata de un proceso. Se nace con un potencial, una capacidad, pero hay que trabajarla y desarrollarla para llegar al máximo, a la eminencia”.

“Uno de los mitos que arrastran los niños superdotados, y que hay que eliminar, es que aprenden solos, no necesitan ayuda, sacan buenas notas, han sido sobre estimulados, siempre están concentrados, son solitarios, solo estudian y no juegan...”

“Altas Capacidades Intelectuales es un concepto que engloba, sobredotación, talento y precocidad intelectual. La Organización Mundial de la Salud establece que los superdotados son aquellos niños que tienen un coeficiente de inteligencia igual o superior a 130”.

“No están muy claros los porcentajes de superdotados. Se estiman en un 2 o 3%. Pero expertos como Gagné y Renzullo llegan a hablar de un 10 o 20%”.

“Cuando los padres descubren que su hijo tiene altas capacidades sienten tanta alegría como temor. Se sienten desconcertados, perdidos. Necesitan orientación, ayuda, un diagnóstico. Información y pautas sobre qué hacer y cómo tratar a estos niños, con un talento y un potencial muy superior a la media”.

“Yo les digo que las altas capacidades de su hijo son un privilegio, un regalo, no un problema o una enfermedad. Tienen que informarse para poder entender cuáles son las necesidades del niño, y aceptarle. Y agruparse y trabajar en común para conseguir cubrir las necesidades específicas de apoyo y educativas, para que puedan desarrollar su talento”.

“Cuando los padres tienen indicios de que su hijo puede tener altas capacidades, deben acudir al orientador del centro educativo y solicitar las pruebas. Estos niños tienen derecho a que se les identifique y así está reconocido por ley. Informarse en centros especializados de altas capacidades es una forma de darles visibilidad, y de afrontar la situación”.

“Es muy importante diagnosticar las altas capacidades cuanto antes. Aunque es a partir de los 12 años cuando se alcanza la madurez cerebral”.

“Es muy frecuente el erróneo diagnóstico de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDA-H) en niños superdotados ya que el aburrimiento les lleva, en muchos casos, a la desconexión y al fracaso escolar”.

“Los niños con altas capacidades se aburren y desmotivan en la escuela, ante tareas monótonas y repetitivas que a ellos no les enriquecen. Se sienten incomprendidos, desubicados. El sistema educativo actual sigue anclado en una línea excesivamente tradicional donde la experimentación, la investigación y la creatividad son relegadas a un segundo plano. En el sistema público, en general, los profesores carecen de la formación y los recursos necesarios para satisfacer la demanda de estos niños, que a veces son vividos como una carga, un problema”.

“Los niños con altas capacidades presentan un pensamiento complejo y abstracto. Son creativos, hipersensibles e inconformistas. Muy intensos emocional y sensorialmente. Son niños muy movidos, difíciles de agotar, entusiastas. Necesitan estar en actividad, sea física o cognitiva. Tienen un alto nivel en vocabulario y una memoria prodigiosa. Cuentan con una gran habilidad para terminar las actividades que van en torno a sus intereses. Fantasean a menudo. Les gusta la ironía y el sentido el humor. Son felices. Suelen ser líderes positivos. Muestran de forma precoz e intensa, una enorme capacidad empática y un radical sentido de la justicia y la equidad”.

“Los niños con altas capacidades cuestionan la autoridad y las normas. Les preocupan a edades muy tempranas temas como la muerte, la existencia de Dios, la justicia social. En la mayoría de los casos hacen un aprendizaje de la lectoescritura muy temprano y de forma autodidacta. Sienten predilección por juegos de carácter cognitivo, tipo puzles, legos, etc. Son muy autocríticos, perfeccionistas y competitivos. Suelen ser muy distraídos fuera de aquello que les interesa. Estos niños conviven con un cerebro que percibe todo, todo el tiempo, por lo que tienen sobrecargas sensoriales y emocionales. No resultan fáciles de educar especialmente en sistemas familiares y escolares rígidos, y con exceso de normas”.

“Yo propondría planes de actuación en los centros educativos con expertos en la materia. Se necesitan programas de formación. Acciones formativas para el profesorado. Promover acciones de identificación. Desarrollar actividades en profundidad, no en cantidad. Trabajar con los niños de altas capacidades como mentores de sus compañeros. Llevar a cabo tareas de aprendizaje personalizado. Trabajar el pensamiento divergente. Utilizar el aprendizaje por descubrimiento, método científico y pensamiento crítico”.

“Sería bueno trabajar en equipo, sin competitividad, evitando el rechazo entre compañeros. Trabajar a partir de la curiosidad y de los intereses de los alumnos. Trabajar la creatividad con pensamiento divergente en áreas de ciencias, lingüística etc. Trabajar a partir del juego todas las áreas cognitivas y relacionándolas. Trabajar la regulación emocional. Trabajar con normas claras y que partan de los niños. Potenciando la imaginación antes que la tecnología”.

“Respecto a la familia yo recomiendo hablar y escuchar a los hijos. No sobre estimular ni sobre exigir. Ayudarles y animarles en sus intereses. Trabajar con ellos la creatividad. Establecer normas y directrices en consenso. No castigar con quitarle la actividad acorde a su talento. Tener claro que necesitan jugar. Buscar profesionales que nos orienten. Trabajar en colaboración con el centro educativo. Y sobre todo no tener miedo de que tu hijo tenga talento”.

Ana Fuensanta Hernández fundó y dirige en Murcia un centro experto en altas capacidades. Más información en www.aventurinna.es