La novela de
Karen Viggers invita a la reflexión, resulta emotiva e intimista. De una forma
respetuosa, con ternura, aborda temas como la vejez, la relaciones de pareja y entre
padres e hijos, la amistad, el amor, los recuerdos y secretos, la adicción al
alcohol, el duelo, la soledad. Y las grandes elecciones de la vida como hace la
protagonista, Mary, alejándose de la ciudad y de los suyos para retirarse a un
lugar muy especial para ella donde vivir sus últimos días.
Los personajes están muy logrados, la autora se adentra en los rincones de la mente humana, nos muestra sus ilusiones, miedos, culpas y dudas, sus fallos. Mary que compartió su vida con el farero de la isla de Bruny engañará a su nieta para que la lleve a la isla donde ha alquilado una cabaña. Allí recordará a su marido y la vida que compartieron. La visita diaria del guarda de la isla para supervisar que esté bien y acompañarla generará una relación muy especial entre ellos.
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