La novela muy bien escrita, directa y contundente, te atrapa desde el principio. Es una historia dura, emotiva, desgarradora, que no te deja indiferente. Aborda temas como la violencia de género y la complicidad de los que sabiendo lo que sucede disimulan y callan. Habla de matrimonios arreglados, del abuso de poder, de las apariencias, la soledad, culpa, el desamor y de las supersticiones que a veces pesan más que la razón. También trata el tema de la amistad, la discapacidad, y el empeño en sobrevivir y seguir adelante.
La autora nos sumerge en un pequeño pueblo de Vizcaya rodeado de un halo oscuro, asfixiante, lleno de secretos, envidias, engaños, miedos y silencios. Los personajes principales fundamentalmente mujeres complejas y profundamente humanas, como Basilia, Sole, Consu y Loli, entre otras, esconden muchos sacrificios, renuncias, sometimiento y cicatrices invisibles. Se sostienen unas a otras y aunque a veces también se enfrentan, resisten, y sienten la necesidad de contar lo que tantas veces se ha callado, y de luchar contra las injusticias que se cometen.
“Miraba a su alrededor y veía a mujeres asfixiadas por su deber como esposas, por el qué dirán y por unas madres que las mantenían atadas en corto”.
“Pensó en huir muy lejos, donde una mujer valiera más que un animal de campo”.
“Había sido instruida para ser una señora de ordeno y mando con una legión de criados”.

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