domingo, 13 de junio de 2010

Tentaciones del macho


Publicado “El País Semanal”



“Tentaciones del macho”

Si  es cierto que las protagonistas del reportaje “Mi vida con el velo” publicado el 16 de mayo, pueden elegir sin presión o coacción de ningún tipo usar el hiyab ¿Quién soy yo o cualquiera para prohibírselo? ¿Por qué, a priori, sin conocer sus convicciones y situación consideramos oprimidas, fanáticas o fundamentalistas a las mujeres musulmanas? A quien no le guste el hiyab o pañuelo islámico tampoco tendrían que agradarle los pearcing, tatuajes, escotes excesivos, minifaldas, transparencias, ceñidas camisetas etc.
No me molesta u ofende si una musulmana usa el hiyab. Jamás diría lo mismo del burka. Tampoco creo que una mujer que no use el velo sea por ello menos religiosa o reniegue de su cultura. Sí me indigna y enrabieta el fondo de la cuestión. Leer cosas como que el Islam impone a la mujer el hiyab, como forma de autoprotegerse de las tentaciones naturales y atracción mutua que ocurre entre los sexos, o evitar las miradas molestas de los hombres me suena a machismo. Al tiempo de nuestras abuelas en que la provocadora, sinvergüenza y culpable siempre era la mujer. El machismo existe en los países árabes. También en España. El Corán habla de “recato” y de “castidad”. La Biblia también. Pero ¿Sólo para ellas? Si tanto excita, perturba y provoca a los varones musulmanes contemplar un cabello, escote, brazo o pierna femenina en la vía pública que obligan a sus mujeres, hijas y hermanas a ocultarlos, quizás tienen un serio problema.
Que una menor sea expulsada de su instituto por usar el hiyab me resulta desconcertante. Si eliminas la posibilidad de que conozca otras culturas, costumbres y creencias, que se forme en el respeto, la tolerancia y la convivencia nunca podrá elegir libremente. Nuestra constitución señala que España es un país aconfesional, lo que permite la presencia de todas las confesiones religiosas y sus manifestaciones en el espacio público, lo cual también incluye los centros de enseñanza.


~ Delfina Marco ~

jueves, 22 de abril de 2010

Ocultando Maldades


Publicado en “Siete Días Yecla”
  

“Ocultando Maldades”

Cada vez que aparece en los medios de comunicación un nuevo caso de pederastia, no puedo evitar fijarme en los niños con los que me cruzo cada día. Por mucho que lo intente no puedo entender como esas caritas, miradas, risas y gestos, esos andares, tropiezos y carreras pueden despertar deseo sexual en un hombre. Quizás no pueda porque para mí los pederastas y pedófilos no son hombres sino monstruos.
Descubrir que el profesor, el médico, el monitor de la piscina, del gimnasio o del campamento,  el propietario de la tienda de golosinas, cualquiera en realidad, también el sacerdote puede ser un pederasta resulta desconcertante.
Cada cierto tiempo, ahora durante las últimas semanas, han salido a la luz casos de sacerdotes que abusaron sexualmente de menores. La Iglesia Católica siempre ha preferido silenciar y ocultar a estos pederastas en vez de denunciar y entregarlos a la justicia civil. ¿Qué hacen con ellos? ¿Se les somete a algún tratamiento o terapia? ¿Se les traslada de diócesis en diócesis? ¿Se les aparta de su actividad pastoral? ¿Se indemniza a las víctimas?
Me parece que esconder las maldades, practicar una doble moral, no lleva a ningún sitio. En mi opinión en ningún ámbito o escala social se puede justificar o disculpar el abuso sexual a un menor pero en el caso del sacerdote, la persona que predica la Palabra de Dios, administra los Sacramentos, perdona los Pecados y guía al pueblo cristiano, todavía resulta más inquietante y decepcionante. Bien cierto es que los curas son hombres, de carne y hueso. Tienen debilidades y, como cualquier hijo de vecino, cometen errores. Son humanos y se les ha de conceder la posibilidad  de rectificar y enmendar su conducta.
Por ello yo podría llegar a entender y disculpar que un sacerdote, por ejemplo, tuviera un desliz pero que abuse sexualmente de un menor... Demasiado para mí.
Algunos pensaran: ¡Ya están atacando otra vez a la Iglesia! ¡Quizás exageren y no sean tantos los casos! Pero con que solo exista uno, y desgraciadamente no es así, señores/as míos/as lo del ataque se desmonta. La más alta jerarquía de la Iglesia Católica ha estado encubriendo estos casos durante décadas. Cuidado también con meter ahora a todos en el mismo saco. Que no paguen justos por pecadores. Pocas son las manzanas podridas, pero han hecho mucho daño. Un daño a menudo irreparable.
En Marzo de 2010 la Comisión Europea ha pedido un endurecimiento de las penas contra los abusos sexuales a menores y la pornografía infantil. En Europa entre un 10 y un 20 por ciento de menores sufren abuso sexual. Solo se denuncia uno de cada cuatro casos y un 20 por cierto de los agresores, reincide. ¿Piensa también la Iglesia Católica endurecer sus medidas? ¿Actuar con mano dura ante la menor sospecha o indicio?
Hace unos días el Vaticano ha divulgado por primera vez en Internet un documento con las medidas para luchar contra la pedofilia, que obligan a denunciar ante la justicia a los curas que cometan abusos contra menores (www.vatican.va) Por el bien de la propia institución esperemos que no sea simplemente una nueva estrategia para hacer frente a la ola de críticas, escándalos y denuncias. El asunto es lo bastante grave como para que no caiga rápidamente en el olvido.


~ Delfina Marco ~

jueves, 7 de enero de 2010

En manos de todos


Publicado en “Siete Días Yecla”


“En manos de todos”
  
Dice el refrán: “Año Nuevo, Vida nueva”. En 2009 la Violencia de Género arrebató la vida a casi 60 mujeres. ¿Seguirá sucediendo lo mismo en 2010?
Escribe Ángeles Caso en su última novela “Contra el Viento” Premio Planeta 2009.
“Él había sido capaz de establecer con astucia su cerco alrededor de ella hasta convertirla en un residuo ajado de sí misma. Había ido dosificando sabiamente todas las maneras de devastarla. Primero los desprecios, luego los insultos y los gritos, y los puñetazos en la mesa o en las paredes, y, por último, los golpes contra su cuerpo”...
“Los primeros golpes llegaron semanas después. Llegaron como llega un terremoto, una catástrofe cualquiera, inesperadamente, aunque hubiesen existido todos aquellos signos que los anunciaban desde tiempo atrás, aquellos signos que su mente veía y se empeñaba sin embargo en no ver”...
“Se quedó allí toda la noche. Al principio no lograba entender lo que había sucedido. Era como si de pronto él fuese una persona diferente, alguien a quien no conocía”...
“El era el dueño y señor e imponía su voluntad mediante el látigo o la caricia. Era el torturador experto que sabe hasta dónde llegar sin provocar la muerte, y que finge luego curar las heridas, calmar la angustia, devolver la esperanza”...
“Ella temblaba cuando oía las llaves en la cerradura del piso. Pudiera ser que entrara el bondadoso, sonriente y enamorado. Pero también era probable que apareciera el otro, el déspota, el que parecía detestarla y se mostraba enfurecido sin razón y la volvía loca”...
“Sí algo la mantenía aún unida a él, era el miedo. Mientras el amor se deshacía, el miedo había hecho pacientemente su camino a través de su mente, ocupando cada milímetro de su cerebro como un ejército que pisotea y asola y destruye todo a su paso, y luego se instala victorioso tiránico e incuestionable”...
Sobran las palabras, verdad.
Cualquier mujer puede acabar frente a un maltratador. Al menor indicio hay que salir  corriendo, sin dudar ni cuestionar nada. Mejor escapar antes de que llegue el primer golpe. Las cosas sólo podrán ir a peor. Acabar con la Violencia de Género está en manos de todos. Enseñemos a los niños que la mujer no es un ser inferior, una propiedad y a las niñas a que no confundan nunca amor con sumisión. Y si sospechas de alguien que está sufriendo maltrato no te calles. Denúncialo. Llama al 016 antes de que sea demasiado tarde.

~ Delfina Marco ~

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Poder elegir


Publicado en “Siete Días Yecla”


“Poder elegir”

Llevo mucho tiempo queriendo escribir sobre un tema. Y me apetece compartirlo. Me gustaría saber que piensan ustedes al respecto. Por muy bien que trate de explicarme es posible que alguien se espante y acabe despotricando contra mí. Bueno ya les doy un tema de conversación diferente a la crisis o a la gripe A.
¿A usted que le da miedo, pero miedo de verdad? A mí que alguno de mis hijos pudiera morir antes que yo, o que sufriera graves secuelas o incapacidades por un accidente o enfermedad. Después de esto me aterra pensar en mi propia invalidez o dependencia. Dentro de 20, 30 o 40 años, o antes si fuera preciso, saben ustedes lo que me gustaría poder elegir. Decidir si quiero seguir adelante o retirarme, cuando vaya perdiendo cualidades o capacidades. Creo que en algunos aspectos o momentos de la vida bien cierto es lo de “mejor calidad que cantidad”. Yo no quiero acabar atada a una cama, usando pañales, dependiendo de otro en lo más básico y vital. Yo quiero una vida y un final, una muerte digna. ¡Cuidado! No se equivoquen ni tergiversen o malinterpreten mis palabras, que  hay mucho bicho suelto por ahí y podría llegar a  pensar que estoy dando ideas para acabar con enfermos y ancianos.  Tampoco estoy hablando de decidir por otro. Como el conocido caso del italiano Beppino Englaro que fue incluso tachado de “asesino” tras conseguir después de 17 años  que desconectaran la hidratación artificial a su hija Eluana. Porque ella en vida había manifestado que en ciertas circunstancias preferiría que la dejaran morir.
La ciencia y la medicina han avanzado extraordinariamente y todavía lo harán más. Nuestra esperanza de vida ha aumentado considerablemente. Pero en ocasiones... ¿a costa de qué? Alguno me dirá que esto no es tan sencillo. Si empezamos con ideas religiosas, éticas, morales, ideológicas y jurídicas  ¡ya la hemos liado!
Igual que todos somos libres para decidir, por ejemplo, sí queremos o no vivir en pareja, tener un hijo o donar nuestros órganos también tendríamos que poder decidir sobre nuestro final. Una decisión única e intransferible. Nadie tendría derecho a voto, ni familia, ni médicos, ni estado, solo uno mismo. Me gustaría pensar que algún día habremos evolucionado tanto sobre esto, que llegado el momento podremos adquirir un producto o recibir la ayuda necesaria.
Creo que es bueno hablar de todo, sin miedo ni pudor. Por favor no piensen como algunos que son tan simples y cortos de mira que creen que por dar información sobre droga, sexo o aborto a los jóvenes se les incita a ello, que todos van a querer probarlo.
Si alguna vez existiera esta opción no significaría ni mucho menos  que todo el mundo tuviera que elegirla. Desde el primer momento he hablado de poder escoger. Tampoco caigan en la tentación de pensar que pretendo escaquearme o ponérmelo fácil, por lo que ya estoy asumiendo o deberé asumir. Si me he decidido a compartir esto es porque siempre, desde pequeña, lo he tenido muy claro. Igual que Eluana yo sé en qué condiciones preferiría morir a seguir viviendo.
Lo estoy viviendo y lo viví con familiares próximos. Uno se despidió muy rápido de este mundo, un infarto. Otra tras siete años en cama. Sin lugar a dudas para mí quiero lo primero y si la naturaleza no me lo concede, ese último regalo o capricho me lo daré yo.
Tantos avances, tantos derechos, tan modernos, tolerantes y abiertos que parecemos todos, pues antes o después habrá que plantearse este tipo de cosas. 
¡Ah! y no estoy deprimida, ni amargada. Puede que simplemente sea un poco rara o me adelante a mi tiempo. Aunque ya me han hecho saber que no soy la única que piensa así. Sé que existe algo a lo que acogerse, el testamento vital o documentos de voluntades anticipadas, aunque habría que hablar mucho sobre esto.


~ Delfina Marco ~ 

jueves, 24 de septiembre de 2009

Miedo, un poderoso virus


Publicado en “Siete Días Yecla”


Miedo, un poderoso virus

Imagino que muchos de ustedes, habrán leído o escuchado estos días, las declaraciones del Presidente del Consejo General de Colegios de Médicos sobre la gripe A.
Al parecer el 95 por ciento de los casos no precisarán de ninguna atención especial. La gripe A será bastante más llevadera y leve que la gestacional. Lo que sí va a suceder es que el contagio de la enfermedad puede ser rápido e imprevisible, y puede producirse en muy poco tiempo. Por ello, para prevenir la propagación de la gripe, tendremos que extremar nuestra higiene.
Entonces ¿por qué tanta alarma, tanta exageración e histeria injustificadas? ¿Por qué tanta rueda de prensa, comunicados, gabinetes de crisis, cifras de fallecidos, tanta información sensacionalista? Pues porque como apunta el Presidente del Consejo General de Colegios de Médicos “las epidemias de miedo siempre se crean  con algún interés”.
Créanme si les digo que estamos atrapados en medio de dos poderosos sectores de la industria: la farmacéutica y la alimentaria. Dos grandes fuerzas económicas que tienen una cosa en común: no desean que nada cambie.
Más que a la gripe A, tendríamos que temer a decenas de productos que consumimos cada día con total desconocimiento sobre ellos. Hay ‘virus’ mucho más peligrosos que la temida gripe A ¡circulando a sus anchas! Y, hasta el momento mucho me temo que nadie parece tener el más mínimo interés por ¡ponernos en guardia! Para que entiendan por donde voy les pongo un ejemplo.
Como muy bien explica el Dr. David Servan-Schreiber, psiquiatra y neurólogo, en su último libro, desde 1940 el cáncer ha aumentado de forma espectacular. “Está demostrado que grandes cantidades de azúcar sumamente refinado, cambios en los métodos agrícolas y la ganadería y la exposición a una gran cantidad de productos químicos, están desempeñando un papel fundamental en el aumento del cáncer”. Apunta también el doctor  que “comer de una u otra forma puede resultar ‘clave’ pero no se investiga sobre los alimentos porque no se puede obtener una patente como hacen las industrias farmacéuticas”. Tenemos un desconocimiento sobre nutrición abismal. “Con la alimentación podemos alentar o frenar el crecimiento del cáncer, porque determinados alimentos actúan como fertilizantes para los tumores”.
Disculpen mi atrevimiento si les animo a investigar, por ejemplo, sobre un producto llamado paraben. Por favor, no pretendo crear ningún caos o pánico  colectivo. Pero me siento en la obligación de hacerlo.
El paraben o parabenos (metilparabeno, poliparabeno, isoparabeno etc.) es un producto antibacteriano y antihongos. Lo llevan aproximadamente un 75 y 90% de los productos cosméticos, entre otros. Según el doctor Servan-Schreiber el paraben es absorbido por la piel y dispersado por la circulación sanguínea. Son acumulativos y ante las toxinas cancerígenas no se comportan precisamente como ‘hermanitas de la caridad’. Tampoco pierdan de vista a  los denominados ‘E’ que se clasifican en función de su efecto. Los E100 son colorantes, los E200 conservantes, los E300 antiranciedad y acidificantes, los E400 amulsificantes etc. Los especialistas aconsejan evitar comprar productos con más de tres ‘E’ porque muchos de ellos están bajo sospecha. Hay que vigilar, entre otros, los nitratos-nitritos E249-252, los paraben E214-219 y especialmente el propil-paraben E216-217. Son perturbadores endocrinos.
Bueno pues ya ven, parece que juegan un poco con nosotros. Nos llevan por donde quieren. Unas veces interesa, con perdón, ¡acojonar al personal! y otras optan por callar. No se asusten demasiado con la gripe A.


~ Delfina Marco ~

jueves, 26 de febrero de 2009

Prevención

Publicado en “Siete Días Yecla”


“Prevención”

 Una vez más la muerte de una adolescente a manos de su ex novio nos conmueve, irrita y exalta. Ante un suceso tan extremadamente triste y trágico la mayoría de nosotros opina que los agresores deben cumplir “íntegras” las condenas y que las penas para este tipo de delitos tienen que endurecerse.
Si no estoy mal informada el delito de homicidio (quitar la vida a una persona con la voluntad o la intención de hacerlo) está castigado con la pena de prisión de 10 a 15 años. Por un asesinato (arrebatar la vida a una persona con alevosía, ensañamiento o por un precio) la condena oscila de 15 a 20 años.
Lo sucedido a esta joven sevillana tendría que servirnos para replantearnos los valores que estamos transmitiendo a los adolescentes, sobre todo en el terreno de las relaciones entre sexos.
Nuestra sociedad, resulta absurdo negarlo, por cultura y por herencia continua siendo machista. Si analizamos algunas de nuestras conductas diarias, los mensajes transmitidos a través de películas, series, anuncios y videojuegos nos sorprenderíamos de los pequeños gestos machistas que de forma inconsciente e involuntaria estamos haciendo llegar a nuestros niños. Niños y adolescentes excesivamente habituados a la violencia.
Hay que romper estereotipos y roles tradicionales y urge hacerlo ya. Porque todavía existen hombres convencidos de que la mujer es un ser inferior o una propiedad.  Hombres que no admiten la frustración ante un no. Varones asustados y desconcertados ante las nuevas mujeres que estudian más, saben más, tienen más disciplina e iniciativa y que no están dispuestas a someterse. Féminas que protestan, se defienden y atacan.
Como la mayoría opino que es esencial desarrollar programas de prevención y actuar ante el más mínimo indicio de una conducta potencialmente violenta.
Hay que enseñar a las chicas a no confundir amor con sumisión y a que rechacen aquellas situaciones en las que se da por supuesto que son ellas las que deben supeditarse.
Creo que hoy más que nunca somos las madres y los padres los que tenemos que luchar por no encarrilar, sobre todo a nuestros hijos varones, por la senda del machismo.
Insisten los expertos en que los menores actúan por imitación.
Si es cierto aquello de que los hijos son el reflejo de los padres…
Tenemos que cambiar de actitudes y comportamientos, dentro y fuera de casa. Compartiendo poder, trabajo, casa y afectos todos saldremos ganando.


~ Delfina Marco ~