sábado, 6 de abril de 2024

Adolescentes y pornografía

 

 

He asistido a una de las proyecciones documentales sobre el consumo de pornografía entre menores organizada desde la Concejalía de Igualdad y Mujer. Sole Puche Díaz, pedagoga y coeducadora, nos mostró una realidad que no podemos obviar. Los menores acceden a la pornografía entorno a los 9 años. A los 12 el 50% ya ha visto porno, a los 15 el 90%. Por duro y crudo que nos parezca nuestros adolescentes están utilizando la pornografía para aprender sobre sexualidad.

Cuando entré al Salón de Actos de la Casa Municipal de Cultura me sorprendió no encontrarlo repleto de padres y madres. Parece que no apetece, incomoda, hablar del tema. Desde luego, complejo y delicado. Pero es necesario hacerlo porque tenemos un problema que ya está generando consecuencias.

La ponente nos comentó que cuando se pregunta de forma anónima a los adolescentes si en casa se habla de sexo, el 90% contesta que no. Consultando con algunas amigas del ámbito de la educación y la sanidad, me dicen que la Administración va reduciendo la planificación y presupuesto de los talleres de educación afectivo-sexual que se venían impartiendo en Secundaria porque generan polémica, se echan atrás. Si esto es así, ante semejante vacío de orientación e información desde un lado y otro, qué esperamos.

Os animo a asistir el próximo miércoles 10 de abril a las 19:30 horas a una segunda proyección y posterior debate. Comparto algunas de las cosas que escuchamos.

“Tus hijos van a ver porno. Aunque no lo busquen les va a llegar, la industria del porno les bombardea con fotos, vídeos, enlaces. La pornografía se está convirtiendo en el modelo estandarizado de lo que es el sexo. Los adolescentes no saben lo que están viendo, qué significa y cómo lo deben procesar. Por tanto, hay que forjarles un pensamiento crítico, la capacidad de distinguir lo que es real de lo que no”.

“Ya podemos hablar de una generación de pornonativos. Cuando se integran los estereotipos que la pornografía ofrece, lo habitual es que traten de reproducirse”.

“Todos los niños y niñas necesitan unos conocimientos básicos para entender que es la sexualidad. Vivimos en un entorno hipersexual, en una sociedad donde la pornografía está totalmente normalizada y generalizada. La pornografía que hayas podido ver en tu juventud no tiene absolutamente nada que ver con la pornografía online”.

“Los chicos y chicas necesitan preguntar por lo que les interesa, hablar de las ideas equivocadas, despejar dudas, romper mitos, establecer límites. Hay que explicarles qué sucede en esta etapa, qué se experimenta, cómo me siento, cómo funcionan mis afectos, mi cuerpo. Tienen que ser orientados por adultos sanos, que escuchen, conversen, y sepan, que tengan criterio. La salud emocional y mental está en juego”.

“Se estima que existen unos 800 millones de webs porno, con 12 millones de vídeos en cada una, multiplica. Páginas de acceso totalmente libre, sin filtros de acceso, con categorías y secciones. El 88% de los vídeos contienen violencia explícita hacia las mujeres”.

“Lo más heavy, aberrante y bestia, que te puedas imaginar lo están viendo tus hijos. Sexo sin consentimiento, en grupo, insatisfactorio por parte de la mujer, violencia extrema, es lo habitual. Se legitima y banaliza el sometimiento y sufrimiento de la mujer. Ella está siempre para satisfacer el deseo del hombre”.

“El visionado porno equivale a una descarga desmedida de dopamina, puede llegar a ser más adictivo que la cocaína, lo supera en placer. El cerebro de un adolescente no está preparado para este tipo de estímulos. El cuerpo cada vez va pidiendo más para obtener los mismos efectos. Lo extremo va produciendo efectos más potentes en el cerebro”.

“El futuro sexual y afectivo de una persona no es ninguna tontería. El consumo de porno a edades tempranas ofrece, enseña, actitudes y comportamientos. Altera y distorsiona la empatía, la compasión”.

“El desarrollo de las zonas dorsales del cerebro involucradas en el control de la conducta no se completan hasta los 25 años. Por eso antes de esa edad presentamos conductas impulsivas”.

“Como madre me siento desolada. Quiero pensar que esos vídeos son ficción, que son siempre actores, que no son reales. Me muero de imaginar que mi hijo pueda llegar a hacerle eso a una mujer. O que mis hijas crean que deben comportarse como si fueran actrices porno, hacer y dejarse hacer”.

“La primera vez que tuve un encuentro sexual, con 17 años, me sentí defraudado. Esperaba mucho más, yo seguía como un guion. En el porno la chica lo hace todo, se lo pedí y ella dijo que no”. 

 


 

martes, 26 de marzo de 2024

Acontece que no es poco

 

 

Nieves Concostrina de una manera muy personal, con mucha ironía y humor, y también osadía, porque imagino que este libro debió generar cierta polémica, aborda diferentes momentos históricos. Con capítulos cortos, dinámicos, fáciles de leer, amenos, nos habla, entre otros muchos temas, por ejemplo, del emperador Cayo Julio, de Miguel Servet, de la corte de Felipe V, del chef francés Vatel, del Museo del Prado, de Picasso, de Elvis, del conflicto de Ucrania.  

El libro se aleja bastante de los cánones tradicionales, y conviene leerlo con una mente muy abierta y despejada. En algunos momentos solté alguna que otra carcajada, y pensé, pero qué atrevida y temeraria es. Por supuesto que con unas cosas he estado más de acuerdo que con otras. Confieso que alguna que otra sorpresa y desconcierto me he llevado, porque ese momento histórico no me lo relataron precisamente como lo hace ella, me dieron otras versiones. Cierto es que el posicionamiento ideológico de la autora resulta más que evidente.

Por decirlo de algún modo, os aviso de que, a la autora, por ejemplo, no le molan nada ni las monarquías ni la Iglesia. Que se pueda pasar más o menos con ellos lo dejo a vuestro criterio. No me arrepiento de haberlo leído, y no lo considero ofensivo ni irreverente. Creo que es bueno leer de todo y a todos. Y por supuesto que nunca nos impidan poder expresarnos libremente.

lunes, 4 de marzo de 2024

Detrás del ruido

 


Me ha resultado interesante leer a Ángel Martín. No leí su primer libro pero este me atrajo, llamó mi atención. Creo que se pueden sacar frases y conclusiones de las experiencias del autor bastante útiles. Ángel te invita a pararte un poco, y a pensar sobre qué debemos priorizar en nuestras vidas. La lectura aporta reflexiones interesantes y necesarias. El mensaje es claro. Todo se puede superar, y hay que vivir en el presente. Tras la lectura del libro pensé que si te caes, te levantas. Te recompones y a seguir. Y que lo mejor que nos puede pasar es tener siempre una mano disponible para un nuevo impulso. Siempre podemos encontrar una nueva oportunidad para sumar, crecer y ser felices.

 Comparto algunos párrafos que invitan a reflexionar.

“Uno de los grandes problemas que tenemos es que solemos esperar a tocar fondo para reconducir las cosa”. ” Cuesta mucho distinguir los pensamientos útiles de los inútiles”.

“Cada día nos transformamos un poquito porque nos suceden cosas. Todo lo que nos sucede, por pequeño que sea, nos transforma, aunque sea un poco”.

“Muchas veces ni siquiera sabemos por qué hacemos lo que hacemos lo que hacemos, decimos lo que decimos, pensamos lo que pensamos o queremos lo que queremos”.

“Escuchar de verdad significa aprender a escuchar más allá de las palabras que se utilicen”.

“Las personas que acompañan no son las que de verdad están sufriendo. Las que de verdad están sufriendo son las que tienen el problema”.

“Aprovechar lo que muchos ya pasaron para descubrir cómo salieron”. “Permite que lo que has logrado, por pequeño que sea, eclipse lo que todavía no”. 

Sinopsis

 

Desde que sufrí un brote psicótico y me ingresaron dos semanas en un hospital psiquiátrico por escuchar voces que no podía controlar, presto una atención milimétrica a cualquier cosa que suceda dentro de mi cabeza.

 

Cuando empezaba a salir del fondo del pozo en el que estuve, lo único que me importaba era descubrir qué podía hacer para recuperarme y estar bien.

 

Pero cuando lo conseguí, mientras todo el mundo se alegraba, me di cuenta de que, en realidad, la movida no era volver a estar de pie. La verdadera movida era no volver a caerme.

 

Y como desde que logré rehacerme no he vuelto a tener ninguna caída seria, he pensado que igual te interesaba saber qué carajo estoy haciendo para mantenerme.

 

¿Te cuento ahora un secreto? Remontar después de que algo te parta en dos es solo el principio de la historia. Así que, si estás tratando de graduar tus emociones, apagar tus miedos o bajar el volumen de tus voces, quizá te sirva este consejo: intenta colocarte detrás del ruido.