domingo, 25 de septiembre de 2016

21/09/2016 - I Jornadas de Periodismo, Protocolo y Fuerzas Armadas


Del 21 al 23 de septiembre se han celebrado las I Jornadas de Periodismo, Protocolo y Fuerzas Armadas, organizadas conjuntamente por el Colegio Oficial de Periodistas, la Delegación Territorial de la Asociación Española de Protocolo y la Delegación de Defensa de la Región de Murcia.

Las jornadas fueron inauguradas por Visitación Martínez, alcaldesa de San Pedro del Pinatar, con la participación de María Robles, Secretaria General Consejería de Presidencia, el Capitán de Navío José Ignacio Martí Scharfhusen, Delegado de Defensa en la Región de Murcia, Juan Ángel Gato, presidente de la Asociación Española de Protocolo y Juan Antonio De Heras, decano del Ilustre Colegio Oficial de Periodistas de la Región de Murcia.

Las jornadas se llevaron a cabo desde el Hotel Thalasia en San Pedro del Pinatar, el Arsenal de Cartagena, Navantia, el Auditorio El Batel, y la Academia General del Aire,  Base Aérea de San Javier.
#JornadasFAS



“Directiva de Defensa Nacional y la Cultura de Paz, Seguridad y Defensa”
Francisco Márquez de la Rubia,Teniente Coronel E.T. Analista Principal del Instituto Español de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa.

“La Seguridad Nacional es una tarea compartida. Las sociedades que se hacen responsables de su seguridad son más libres. La libertad es un pilar básico para garantizar el bienestar de todos los ciudadanos”.

“El concepto de seguridad tiene que ser amplio y dinámico. Debemos ser eficientes e inteligentes en seguridad”.

“La seguridad es una responsabilidad y labor de todos. Porque las amenazas de riesgos han evolucionado y tienen caracteres muy diferentes. En materia de seguridad se requieren actitudes y conocimientos hasta ahora desconocidos”.

“Ningún gobierno puede tomar decisiones importantes sin contar con el respaldo y apoyo de los ciudadanos”.

“La realidad internacional es muy compleja y sufre cambios vertiginosos que han cambiado el concepto de seguridad”.

“Amenazas a la Seguridad Nacional son, entre otros, los conflictos armados, el terrorismo, las ciberamenazas, el crimen organizado, los flujos migratorios”.

“La inestabilidad económica, financiera y energética puede afectar a nuestra estabilidad interior y seguridad”.

Proteger, garantizar y contribuir. Palabras claves en cultura de paz, seguridad, defensa”.

"Las tragedias humanitarias que nos rodean afectan a nuestra política de seguridad"

“El Libro Blanco de la Defensa 2000 hace un llamamiento para despertar en la opinión pública el interés por los temas de defensa, elevando en lo posible el nivel de información, aplicando siempre conceptos de máxima transparencia”.

“El sentimiento de sentirse orgulloso de ser Español es descendente. Quizás se pueda explicar porque una nación es todo lo que conlleva. Instituciones, democracia, valores, bienestar social… Si todo esto entra en crisis, el orgullo también”.

¿Participaría voluntariamente en la defensa del país? Un 56% contesta claramente que no.

“Los ciudadanos sí piensan que las Fuerzas Armadas Españolas están muy capacitadas para ejercer su labor”.

“Entendemos que es necesaria la defensa, pero los españoles consideran que el presupuesto en Seguridad Nacional es excesivo”

“El apoyo ciudadano a la Defensa pasa por la convicción de su utilidad. La convicción ciudadana es posible a través de la comunicación institucional. La comunicación se realiza a través de los profesionales y los medios.  Estos necesitan, conocimientos, fuentes y convicción”.



 “Informar desde las guerras hoy”.
Antonio Pampliega. Periodista freelance, especialista en el conflicto sirio.
@Apampliega

“Por desgracia me conocen por algo que no me gustaría ser conocido. Haber estado secuestrado lo considero un accidente laboral”.

“El periodismo ha cambiado radicalmente. Yo soy algo que se llama freelance, es decir, autónomo. Pero en inglés parece que suena mejor”.

“Los freelance nos lo pagamos todo. Aviones, traductores, alojamiento. He llegado a cobrar 32 € por una crónica desde Alepo”.

“El futuro de corresponsal de guerra está a punto de extinguirse. Hay que luchar, defender la profesión de periodismo”.

¿Qué clase de información estamos dando? No podemos elegir una noticia porque genere más o menos audiencias.

“No hay nada mas obsceno que te digan que trabajes gratis para el día de mañana tener un nombre. La calidad y el riesgo en este país no se valoran. En otros sí. Nadie se ha dignado a darme una oportunidad para demostrar si valgo o no. Llevo 8 años haciendo esto”.  

“El nivel de peligrosidad en Siria hace que no vaya todo el mundo. No tengo competencia y por eso me pagan más. Esto entraña un alto riesgo. Cuanto más te acercas al peligro más probabilidades tienes de llevarte un susto. Yo he salido bien. Otros no”.

“Las tropas tienen una función y los periodistas otra. Empatizar con ellos no significa hacerles propaganda. El periodista necesita apoyo militar para moverse. Claro que nos gustaría ir por libre. Pero ahora somos objetivos. El periodista se ha convertido en algo que vale mucho dinero. Lo secuestran, lo decapitan para hacer propaganda. Yo nunca me identifico como periodista, podría ser blanco de un francotirador”.

“Cuando me secuestraron los medios de comunicación no quisieron saber nada de mí. Cuando me soltaron todos querían entrevistas. Ninguno me preguntó si necesitaba un ordenador, una cámara. Tengo amigos que han muerto ejerciendo su profesión”.

“Algunos dicen que los periodistas tenemos una doble moral. Hacemos una foto del que se está muriendo y no le ayudamos. Juzgamos muy rápido. Nadie sabe qué sucede después de esa foto. La mayoría de nosotros hemos ayudado tras esa foto”.

“Intentamos concienciar a la gente de lo que está pasando en Siria. Yo he ido 12 veces. Pero a la gente le da igual lo que está sucediendo allí. No me vale que la gente diga yo no sabía. Perdona no querías saber. En este país vende más Belén Esteban, es así de triste”.

“Si nosotros no contamos las guerras quién las va a contar”.

“Los medios se han buscado una figura, el periodista ciudadano. Ahora parece que cualquiera con una cámara puede ejercer de periodista. Yo me pregunto si cualquiera puede abrir una clínica y ejercer de dentista, por ejemplo”.

“Se hace periodismo en la calle. Es un oficio que nace. No se estudia. Yo cerraría todas las facultades. Adquieres un compromiso como periodista y como ser humano. Vales o no vales”.

"Los medios de comunicación marcan que se ve y qué no se ve".

¿Le interesa a alguien de verdad que acabe la guerra de Siria? No, a nadie le interesa. Las guerras son muy rentables. ¿Conocen algún periodo de la historia donde nunca haya habido guerras? El ser humano está hecho para matarse. Es la peor especie que existe. Nosotros mismos fomentamos el odio. Eso se cambia con educación, pero ¿interesa?


“Nadie me va a obligar a vivir con miedo”. 







sábado, 10 de septiembre de 2016

Para prevenir el suicidio: conectar, comunicar y cuidar



El jueves asistí a la charla titulada “Prevención del suicidio” impartida por la psiquiatra Blanca Pérez Molina. Organizada por la Asociación de Salud Mental del Altiplano, AFEMY, con la colaboración del Ayuntamiento de Yecla. Con motivo del Día Nacional y Mundial para la Prevención del Suicidio que se celebra cada 10 de septiembre desde el año 2003. Este año el lema elegido es “Conectar, comunicar y cuidar”.

Blanca Pérez inició su charla reconociendo la complejidad del tema y el gran sufrimiento que genera. De todo cuanto dijo, que me resultó francamente interesante y por ello considero necesario compartirlo, quizás destacaría lo siguiente.

“El suicidio se puede prevenir. Pero para prevenir algo hay que conocerlo. No se puede tratar lo que permanece en silencio. El suicidio sigue siendo un tema tabú y la estigmación es la mayor barrera para la prevención. La persona que se suicida no quiere morir, quiere dejar de sufrir. Su malestar, su dolor, es tan grande que le resulta insoportable y no encuentra otra salida. Si se les ofrecieran alternativas a su dolor quizás optarían por vivir. Pero a veces callan y ocultan su sufrimiento. Es complicado.
Tenemos que aprender a cuidar de nuestra salud mental. A contar lo que nos pasa, porque nadie puede adivinar lo que pensamos. Hay que cultivar el bienestar, hacer cosas que nos gusten y rodearnos de personas que nos aporten cosas positivas. Hay que erradicar el sentimiento de secreto y vergüenza que conlleva el suicidio. Y estar muy atento a la desesperanza, porque el 90% de los suicidas expresaron y mostraron desesperanza antes de cometer el acto”.

Les invito a leer esto porque creo que es necesario abrir mucho más nuestra mente y corazón.  

“El suicidio es la primera causa de muerte no natural en nuestro país, por delante de los accidentes de tráfico. En 2014 se contabilizaron 3.910 fallecidos (2.938 hombres y 972 mujeres) unos 11 suicidios diarios”.

“Es necesario hablar del suicidio de forma clara y directa. Es vital disipar errores y mitos. Hay que erradicar el sentimiento de vergüenza, culpabilidad y secreto que rodea el suicidio. Hay que aprender a comunicarse, a conectar. Las personas frágiles y vulnerables necesitan ser escuchadas. Tenemos que aprender a afrontar situaciones difíciles. Si alguien está pensado en suicidarse que lo diga, que busque ayuda”.

“El suicidio es una afección que requiere mucho más estudio y atención. Ni siquiera aparece clasificado como trastorno mental. La población con mayor riesgo son los adolescentes (15 a 24 años) y los ancianos”.

“Según el Instituto Nacional de Estadística en los últimos cinco años los hombres consuman el suicidio de forma mayoritaria, triplican al sexo femenino,  aunque las mujeres les superan en grado de tentativa”.
“Para prevenir el suicidio hay que conocerlo. Y para conocerlo es preciso hablar de ello. Unos factores de riesgo tienen más peso que otros, unos son modificables y otros no”.

“El primer factor de riesgo es el trastorno mental. Se estima que de un 25% a un 50% de los pacientes diagnosticados de esquizofrenia y psicosis podrán llegar a realizar alguna tentativa de suicidio a lo largo de su vida. También la depresión, que no debe confundirse con la tristeza, es un factor a tener en cuenta”.

“Factores de riesgo son también el consumo de alcohol y drogas. Las personas en esta situación tienen ocho veces más riesgo de intentarlo. También hay que prestar mucha atención a los trastornos de conducta alimentaria. En anorexia el suicidio es la segunda causa de muerte”.

“Sufrir una enfermedad física o discapacidad, una pérdida de autonomía y capacidades, sufrir dolor o recibir un  pronóstico letal también pueden desencadenarlo”.

“Mucha atención a los adolescentes con antecedentes de abusos sexuales en la infancia. Y a las víctimas de violencia de género. También a los homosexuales. Estas tres situaciones generan mucho estrés y dolor, y siguen permaneciendo en silencio, vividas dentro de las casas, ocultas, disimuladas”.

“Las alarmas se han disparado también en torno al cyberbullyng y al acoso escolar. Mucha atención frente a esto. Hay que trabajar desde todos los frentes para prevenirlo y erradicarlo”.

“Los eventos vitales estresantes son otro factor de riesgo. Pérdida de empleo, estar sometido a una situación de estrés laboral importante, un divorcio, la falta de apoyo familiar, problemas legales o la pérdida de la pareja cuando existe una gran dependencia emocional, entre otros. Respecto a los profesionales con mayor riesgo figuran los médicos y los psiquiatras”.

“Las tentativas previas, tras los primeros seis meses o un año, también es un factor de riesgo”.

“Hay que estar muy atento y deben saltar todas las alarmas cuando aparece la  desesperanza, el aislamiento, el desinterés, la falta de ilusión. Sentimientos de ira o venganza. Los cambios anímicos muy bruscos, y los trastornos de sueño tanto por defecto como por exceso. Cuando se empieza a hablar de la muerte. Cuando uno se involucra en conductas de riesgo, temerarias, peligrosas. Cuando la persona se desprende de posesiones, se despide de amigos, hace testamento”.

“Es importantísimo desterrar mitos y falsas creencias. Como por ejemplo pensar que el que se suicida no lo dice. O el que lo avisa abierta y reiterativamente no lo comete. La estadística demuestra que 9 de cada 10 sí manifestaron su propósito o dejaron entrever sus intenciones. A veces no se dice con palabras pero si con comportamientos, gestos y conductas. Es complicado”.

“Erróneo también creer que el que se suicida siempre es un enfermo mental. Es un factor de riesgo pero no una condición. Cualquiera puede sufrir un cuadro depresivo. Tampoco se hereda. Aunque sí se heredan estrategias de afrontamiento. El que se suicida no es ni cobarde ni valiente. No es un rasgo de la personalidad, no es una cualidad innata. Mucho cuidado con pensar que si se reta a un suicida no lo intentará. Es una temeridad, una gran negligencia”.

“Falso también creer que solo se suicidan las personas mayores. O que hablar de suicidio puede incitar a cometerlo. Todo lo contrario. Si una persona habla de suicidio y le hacemos callar, le rabiamos o nos ponemos a llorar, probablemente no volverá a decirnos nada pero lo seguirá pensando. Yo siempre le digo a mis pacientes que lo que no me cuentan yo no lo puedo adivinar. Los pensamientos no se adivinan”.

“Ante un momento de crisis, y siempre, tenemos que construir un sistema de apoyo. Es clave tener aliados. Alguien en quien confiar, con quien poder hablar de todo con libertad, honestidad y sinceridad. Puede ser un familiar, un amigo, un compañero de trabajo, un profesional. Y si se tienen varios mejor que uno solo. Aunque creas que estas solo, en una nube negra, en un túnel oscuro ese estado nunca es permanente, indefinido. Siempre hay alguien que estará dispuesto a ayudarte. Siempre hay razones para vivir. La recuperación es posible. Hay que atender a las señales de alarma. No dudes nunca en acudir a un centro de salud mental, o llamar al Teléfono de la Esperanza (servicio de 24 horas, anónimo) o al 112”.

¿Cómo podemos protegernos? Con habilidades en la resolución de conflictos y problemas. Fomentando la confianza en uno mismo. Que mi bienestar dependa de mí, no de otros o de las circunstancias que tengo alrededor. Habilidades para las relaciones sociales e interpersonales. Hay que ser más asertivos. Manifestar lo que sentimos. Practicar la empatía, poniéndonos en lugar del otro. Flexibilidad cognitiva. Potenciar y promover el apoyo familiar y social de calidad. Y recibir cuando es necesario un tratamiento adecuado e integral”.

“Tenemos que aprender a no juzgar. A no minimizar las ideas o el dolor del otro. A mantener la calma. Hay que saber ofrecer alternativas de solución. Brindar consuelo. Mantener una actitud de escucha activa. Empatía. Debemos adquirir hábitos saludables. Cultivar el pensamiento positivo”.

Finalizó su exposición la psiquiatra Blanca Pérez mostrando el tráiler de un documental que nos recomendó ver.





domingo, 21 de agosto de 2016

Y de qué sirve mostrarlo


Foto : El País

Sucede constantemente aunque acostumbramos a pasar página enseguida. Una imagen que muestra el infierno en que viven miles de seres humanos salta a la luz. Nos impacta, se difunde y comparte generando una oleada de distintas y variadas reacciones. Para la mayoría de nosotros resulta algo excepcional, brutal, conmovedor y escandaloso. Para los protagonistas de esas imágenes y vídeos virales que probablemente incluso acabarán recibiendo algún galardón, son situaciones cotidianas, vivencias al límite a las que se enfrentan una y otra vez.

Imagino que casi todos hemos visto la fotografía o el vídeo del niño sirio, recién rescatado de las ruinas de un edificio de Alepo. Impresiona observar como esta criaturita sin llorar, ni gritar, aturdido, mirando al infinito se toca la herida de su cabeza, y frota su manita manchada de sangre sobre el asiento de color naranja de la ambulancia donde le han sentado.

A mí, que me encontré con la imagen de sopetón mientras cenaba, me sacó de mi letargo vacacional y me hizo pensar e imaginar.
Evidentemente con más o menos medios, celeridad y delicadeza curaron a Omran Daqneesh. Pero, le pudieron dar después un baño y vestirle con ropa limpia. Cómo debió de pasar este niño el resto del día tras superar su estado de shock emocional. Pudo comer algo. Quién le abrazó cuando fuera capaz de llorar. Quién escuchó sus primeras palabras y lamentos. Cómo le consolaron hasta el reencuentro con su familia también herida tras el bombardeo. Y ahora, ya fuera de cámaras y de la vista de periodistas, voluntarios y cooperantes cómo afrontará este pequeño y su familia la vida. Si a transitar, esconderse y esquivar bombardeos en una ciudad convertida en ruinas se le puede llamar vida.

Demasiado fácil nos resulta comentar, posicionarnos y escribir sobre ello. Porque en el fondo no nos ha herido ni roto el corazón. No nos sumerge y atrapa en un duelo visceral y emocional, porque no ha afectado a nadie de nuestra familia o clan. Con que naturalidad y desinterés encajamos que existen miles de niños, que como Omran van a sobrevivir o no a uno de los conflictos bélicos más devastadores de los tiempos modernos.

Cuestionan algunos la utilidad o final de estos testimonios, iconos de guerra les denominan, que en muchos casos simplemente sirven para captar y elevar audiencias. Para que unos y otros analicen y se culpen sobre quién contribuyó a dar inicio, y a perpetuar toda esta locura.

Yo creo que el horror, sin caer en lo morboso, sí es necesario mostrarlo. Porque muchos solo creen lo que ven. Y sobre todo para que nos sirva de aviso, advertencia, prueba y lección de hasta donde es capaz de llegar el ser humano.

Hablan ahora de establecer una tregua de 48 horas semanales, propuesta por Naciones Unidas, para llevar ayuda humanitaria a la ciudad siria de Alepo. Aunque algo puedo intuir, no entiendo de estrategias ni de ética en la guerra, desconozco si en la guerra todo vale, todo está permitido. Si el fin justifica siempre la barbarie y el aplazamiento de una solución, de un final. Me he preguntado muchas veces, por qué en un conflicto bélico no es posible evacuar a toda la población civil. Por qué los más inocentes han de convertirse en rehenes, en escudos, en moneda de cambio, en víctimas y mártires.

Me atrevo a ser ahora un poco ingenua e inocente. Se imaginan que practicáramos con excelencia la civilización, y los conflictos se pudieran resolver enfrentándose uno cara a cara a su rival o enemigo en un combate equitativo y reglado. Cuántas muertes absurdas e inútiles y cuantos daños colaterales se ahorrarían.

Vuelvo de nuevo a la realidad. Tiene nombre lo que está sucediendo en Alepo. Tiene fecha de caducidad. Tiene solución este mundo que consiente en perder y prescindir del bien más preciado, toda vida humana.








viernes, 19 de agosto de 2016

"Nosotros, los de entonces" de Marta Rivera de la Cruz


Me he encariñado con Jorge, Valva, Lourdes, Cecilia, Roberto y Mauro. Seis amigos que tras doce años sin estar todos juntos deciden compartir un fin de semana en Saint-Rémy.
Ha resultado ameno y enriquecedor comprobar cómo a pesar de ciertas envidias, sentimientos que hasta la fecha se disimularon u ocultaron y cuestiones que en su momento no se afrontaron, lejos de enfrentarles y alejarles refuerza su cariño, comprensión y unión.
Con esta novela Marta Rivera nos recuerda que los amigos son un tesoro. Y que con amor todo es superable.

“Allí estaban sus amigos riendo al mismo tiempo. En aquel momento, en aquel instante, por unos segundos, los seis eran felices. Porque la felicidad es eso, pensaba él, no algo absoluto ni constante, sino una especie de punción intensa y breve que no dura mucho, pero que puede da energía para seguir caminando”.

domingo, 14 de agosto de 2016

“La Templanza” de María Dueñas


Aunque tengo que reconocer que al principio me costó conectar con la historia, finalmente he disfrutado con los enredos y situaciones por los que atraviesa el protagonista de la novela, Mauro Larrea. Interesante conocer y convivir durante unos días, con las costumbres de finales del siglo XIX de tres lugares tan diferentes entre sí, México, Cuba y Cádiz. Ameno y divertido también comprobar cómo Mauro, tan fuerte y seguro de sí mismo, acaba embaucado y seducido por dos mujeres que le cambiarán por completo su vida. 

lunes, 8 de agosto de 2016

“Las chicas de campo” de Edna O’Brien


He disfrutado muchísimo conviviendo durante unos días con Caithleen y Baba. Dos niñas irlandesas, de los años 50, a las que he visto crecer y convertirse en mujeres.
De buena gana hubiera seguido leyendo y leyendo. Me he quedado con la incógnita de saber cómo pudo transcurrir su vida de adultas.

Esta novela de Edna O’Brien fue un escándalo en su país. El párroco de su aldea quemó tres ejemplares en la plaza pública. O’Brien se enfrentó a una persecución en toda regla, señalada por todos sus paisanos como enemiga de Irlanda y una escritora escandalosa. “En Irlanda había una censura terrible, todo era malo. Los católicos irlandeses han sido tremendos. Peores que los italianos, españoles o portugueses. El catolicismo lo impregnaba todo, y lo censuraba todo. En la Irlanda de entonces, todo era pecado. Había una vigilancia constante. El cuerpo era para ellos, y eso incluye a mi madre, una ocasión de pecado. La influencia de los padres era enorme, aunque se estuviera en desacuerdo con ellos”.

viernes, 5 de agosto de 2016

“Barbarus, la conquista de Roma” de Santiago Castellanos


Acabo de regresar de una aventura extraordinaria por el imperio romano. Sorprendida y admirada, del valor y la fuerza que tiene el ser humano para sobrevivir en condiciones adversas y extremas. Lo que les sucedió a los godos que acudieron a Roma buscando protección de los hunos, no resulta tan antiguo como pudiéramos imaginar. Por desgracia lo siguen viviendo miles de refugiados.
Jamás se puede justificar una guerra. Pero cuando el trato a todo un pueblo llega a ser tan inhumano, totalitario y brutal, como para entre otras cosas intercambiar carne de perro por seres humanos para que sean vendidos como esclavos, se entiende que el odio venza y surja la sublevación.
Convendría repasar y analizar cómo acabó el omnipotente imperio romano.