La novela de Michiko Aoyama aborda temas como la ansiedad, la soledad, los encuentros y desencuentros, las promesas, el amor. Nos habla de la importancia de saber escuchar, de valorar la felicidad que aportan las pequeñas cosas y de la conexión entre personas.
En un pequeño café en un entorno apartado, junto a un río, rodeado de cerezos, distintas personas aprovechan para tomarse un respiro y un delicioso chocolate. La autora de forma pausada, cálida, ágil, sencilla y muy visual nos invita a la reflexión sobre cómo vivimos y cómo impactamos en los demás. Con capítulos interconectados iremos conociendo la vida de distintos personajes. Todos tenemos una historia que contar tan valiosa como única. Y vamos dejando una huella a nuestro alrededor.
La lectura entretiene, aporta calma, esperanza. Sienta bien como descanso entre lecturas más densas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario