sábado, 28 de febrero de 2015

3er Foro Interprofesional de Organización de Eventos y Protocolo, organizado por AEP Comunidad Valenciana e IMEP.




La Delegación de la Comunidad Valenciana de AEP y el Instituto Mediterráneo de Estudios de Protocolo (IMEP) en colaboración con el Centro de Negocios de Alicante, celebraron el ayer tarde el 3er Foro Interprofesional de Organización de Eventos y Protocolo. Con el objetivo de promover la formación continua y el reciclaje de los profesionales de este sector, y para compartir conocimientos, experiencias y vivencias. El presidente de la AEP, Juan Ángel Gato; y la Delegada Territorial en la Comunidad Valenciana de la AEP, Concepción Alhama, fueron los encargados de la apertura oficial.

Dos profesionales de referencia en la provincia de Alicante expusieron a través de casos prácticos, de su experiencia profesional y personal, la evolución y la realidad de los eventos en el sector MICE. La primera sesión “Del evento ferial tradicional al evento 360º” corrió a cargo de Esther Guilabert, responsable de Comunicación en IFA. La segunda intervención ¿Profesión o función? “Presente y futuro del Event Management en empresas y destinos turísticos”  fue impartida por José F. Mancebo, director del Patronato Provincial de  Turismo Costa Blanca.



Esther Guilabert, responsable de Comunicación en IFA.

“Llevo trece años en esta profesión. Es una profesión interdisciplinar que cambia a mucha velocidad. Que precisa de profesionales multidisciplinares y polivalentes. Que nos exige no quedarnos nunca solamente con nuestros primeros estudios. En esta profesión se requiere de formación constantemente. Los profesionales de este sector tienen que saber de comunicación, de protocolo, de publicidad. La pasión y el esfuerzo diario diferencian a un buen trabajador de otro normal. Un Project Manager que tenga una visión multidisciplinar, y esté siempre diseñando y ejecutando una estrategia resulta imprescindible. Hay que vivir el momento, no se puede esperar a una cita anual para presentar una novedad en una feria”.

A lo largo de estos años me han preguntado muchas veces cómo surge una feria. Conviene tener claro las tipologías de ferias: profesionales, mixtas y de público. Al diseñar un nuevo certamen el primer paso ha de ser establecer las directrices del evento. Con cada nuevo proyecto debemos diferenciar lo primero entre un evento propio, un evento externo y un evento mixto. Una vez que tenemos un proyecto que creemos válido hay que corroborar esa primera impresión con el sector que lo sustenta”. 

¿Tienen futuro las ferias? “Yo siempre contesto: depende. Depende del sector así como del producto y el servicio. Las ferias constituyen un punto de encuentro dónde verse las caras y darse un apretón de manos. El futuro de las ferias pasa por la especialización y la internacionalización. Las ferias tienen que vendernos toda una experiencia.  Deben aportarnos mucho más que una mera exposición de productos. El consumidor que acude a las ferias va de forma voluntaria, busca ocio y generalmente va en compañía. Hay que ofrecer nuevas sensaciones. Para generar experiencias hay que ir más allá de la simple exposición, hay que trabajar en actividades paralelas tanto antes como después de la feria. El profesional que trabaja en la organización de ferias debe saber mucho de comunicación, de producción, de riesgos laborales y de mucho más.  Hacemos absolutamente de todo. Hay que formarse, ser activo. La organización de eventos está muy vinculada a la comunicación, deben ser parejos”.


                 Jose F.Mancebo, director del Patronato Provincial de Turismo Costa Blanca.
                 
               

“Hay que segmentar, intentar diversificar pero en función de unos criterios. Eso no significa dispersarse al contrario significa poner foco. Hay que definir una estrategia en función de unos objetivos. Hay que preparar los eventos mucho mejor. El evento es un medio no un fin. Los eventos tienen que vender, tienen que estar preparados para repercutir positivamente. Hay que adaptarse y descender a lo que se demanda hoy. La eficacia de un evento se mide en el contexto de un plan. No en el propio evento. Cuando la empresa privada y/o la pública entiendan que el evento les aporta un valor añadido, entonces no pensaran en cuánto me gasto sino en cuanto ingreso. El evento es comunicación, siempre una inversión no un gasto. En organización de eventos no hay que desechar aquello que nos vale. Cambia lo que no te funciona. No tengas miedo nunca de equivocarte. Evalúa”. 

“Desde el punto de vista profesional yo diría que no existe el intrusismo. Contra el intrusismo, el liderazgo. Hay que ser el primero que ejecuta, promueve, recicla, que lleva adelante eventos que no se habían producido antes. Hay que ser líder, pionero, abrir campo. No hay que estar pendiente del que viene detrás. Te copiarán, por supuesto, pero bueno pues que copien. Publica, comparte lo que haces, tus experiencias. Mientras te copian tú haces cosas distintas. Eso sí ya os digo que resulta agotador. Pero es el mercado donde nos toca estar. Contra la improvisación la organización”.

“Vamos a definir si los eventos es un sector como tal hoy. Y si existe o no la figura del Event Management,  del gestor, del promotor de eventos. El primer punto sería preguntarse si los eventos son rentables para las empresas o no. Hay que pensar los primero en cuánto me va a costar un evento. Una de las cuestiones en auge y más reseñables es el componente On line de los eventos”.

“Hoy en eventos las reuniones y los seminarios son los que tienen mayor preponderancia en este momento. Le siguen las convenciones y los congresos. Un punto donde el evento puede ayudar mucho es en el lanzamiento de nuevos productos en el mercado. El sector de eventos es plenamente horizontal. Muchas pequeñas partes beben de él. Es una actividad que integra la comunicación, las artes graficas, el sector del turismo, del comercio, del transporte, de todo lo que forma parte en ese congreso, convención, feria o lo que fuerte”.

“Yo distinguiría dos tipos de clientes, el organizador, es decir, la firma que está tras cualquier tipo de evento, la empresa pública o privada. Y después el cliente que asiste al evento, el público para el que va dirigido el evento que siempre estará mediatizado”.

“En todo esto de los eventos estamos en una ola. Tiendo a pensar que es creciente. Deberíamos preguntarnos si puede la tecnología sustituir al trato humano. En algunos casos nos ayuda la tecnología, y en otros no tanto, porque no pueden sustituir al trato humano. Conforme evoluciona una tendencia, evoluciona otra y otra que suplen las carencias del mercado. Tenemos que adaptarnos al entorno. Debería combinarse el trato directo con el digital. Nunca contraponerse. La clave de todo esto yo diría que es si el evento es un elemento estratégico o no para la empresa. Hoy por hoy hay que hacer mucha pedagogía con lo que estamos comentando. El reto es convertir el evento  en estrategia para la comunicación de las empresas”. 

 


 
 











martes, 10 de febrero de 2015

Humillaciones que matan.



Cuando escuché hace unos días, en un programa de televisión, que en España más de medio millón de escolares sufre o ha sufrido acoso escolar me sentí fatal.  Y cuando vi reflejada e incrustada la pena, la amargura y una desoladora tristeza en la cara de una madre, de Montserrat Magnien, se me humedecieron los ojos y sentí ganas de fundirme con ella en un abrazo intenso, cálido y silencioso. No creo que esta madre se reponga nunca de la muerte de su hija Carla. Una chiquilla de catorce años que acabó suicidándose en Asturias, por el acoso escolar continuado y permanente que padecía desde hacía tiempo.

Si afrontar la muerte de un hijo, dicen, que es la experiencia más dura y traumática que toda madre y padre pueden soportar, cuanto mayor será ese dolor sabiendo que la causa que provocó esa pérdida irreparable fueron los insultos, las burlas, coacciones, amenazas, humillaciones y agresiones sufridas en silencio durante demasiado tiempo.  Infligidas por parte de unos niñatos agresivos y peligrosos, de unos inconscientes prepotentes, salvajes intolerantes con una carencia desmesurada de compasión, de humanidad.

También me impactaron las miradas, los gestos y las voces de algunos jóvenes que se atrevieron a contar, delante de cámara, su pesadilla su experiencia como menores acosados, víctimas de bullying o de sexting. Niños rotos que arrastrarán problemas psicológicos durante años, porque otros compañeros decidieron ejercer una violencia verbal y/o física sobre ellos simplemente por ser guapos o feos, altos o bajos, delgados u obesos, pelirrojos, rubios, morenos, zurdos, daltónicos, con estrabismo o problemas de tartamudez  o vete tú a saber por qué.

Y cómo no pensar también en los padres de esos menores, verdugos sistemáticos e implacables, capaces de causar tanto sufrimiento a un igual. Cómo miraría yo a mis hijos sabiendo que con sus actos indujeron y empujaron  a un callejón sin salida a un compañero, que optó por quitarse la vida antes que seguir recibiendo tanto daño emocional y físico.

Muy breve me parece la condena de cuatro meses de tareas socioeducativas impuesta a las menores que acosaron a Carla. Dudo mucho que en esa franja tan pequeña de tiempo, se pueda dotar a los agresores de una elevada dosis de empatía, de control de impulsos, de compasión, de solidaridad. Administrarles una medicina, fórmula o antídoto para modificar conductas y comportamientos. Que conciencie, forme e impida infligir violencia verbal o física a un ser humano con los mismos derechos, obligaciones, virtudes, talentos, defectos, imperfecciones, carencias, errores y aciertos que cualquiera de ellos.
  
Como sociedad, enferma que suele mirar para otro lado guardando sus valores morales en algún cajón, no podemos consentir que miles de menores, de familias continúen sufriendo el calvario de un acoso escolar. Un devastador e injusto castigo, un tormento cotidiano que nadie merece. Desde el hogar, desde la escuela vamos a tener que abrir mucho más ojos y oídos para detectar cualquier indicio de acoso. Y actuar rápidamente tomando las medidas oportunas, efectivas, contundentes y radicales, para proteger desde el minuto cero a la víctima. Mente y cuerpo en pleno desarrollo, muy vulnerable y frágil. 

El acoso escolar no es "cosas de niños”. Solo se podrá erradicar con la prevención, con la educación, la concienciación social y el trabajo en equipo. Enseñando a los niños técnicas de negociación y comunicación, respeto, tolerancia, empatía, asertividad y compasión a raudales. 

sábado, 24 de enero de 2015

Cualquier doctrina que llame a matar no es religión.




Si algo voy teniendo claro, con el paso de los años, es que a las personas no se las puede clasificar ni por razas, ni por religiones. Toda cultura y forma de vida es igualmente válida. No existe una verdad absoluta. Todo es cuestionable. Hay cientos de matices. Nadie tiene derecho a juzgar la conducta y las opiniones de otro, siempre y cuando respeten y cumplan los derechos humanos. Nos unen más similitudes que diferencias. Me niego a pensar que con suficiente sabiduría, lucidez y moderación resultemos tan incompatibles como para segregar odio, xenofobia, enfrentamiento y muerte.

Creo que la única clasificación coherente y válida sería dividir a la humanidad en personas buenas y personas malas. Y entre esas personas malas, ni lo duden, existen los demonios. Demonios que tergiversando e interpretando a su antojo sus creencias y legado, pretenden apoderarse de la riqueza y el poder de sus países de origen, y  del resto del mundo si encuentran la suficiente confusión, desequilibrio, desencanto y división como para penetrar por una rendija y extenderse como la hiedra.

Que nadie se confunda nunca. Cualquier doctrina, venga de donde venga, que coaccione y fuerce, que aterrorice, que se imponga por la fuerza, que someta a sus fieles a un pensamiento único, y llame a matar a quien no crea en ella, en nombre de un profeta, de un dios, o de una fuerza sobrenatural, lo mismo me da, eso nunca es religión, eso es otra cosa.

Si nos tomamos la molestia de comparar lo que unas y otras religiones proponen no existen grandes diferencias. El cristianismo, el islam, el judaísmo hablan en sus textos de vivir en paz consigo mismo y con su prójimo, de hacer el bien, de practicar la bondad, el perdón y la misericordia. Otra cosa, bien distinta y muy peligrosa, es la interpretación de esas palabras recogidas en mandamientos, prohibiciones y obligaciones, tradiciones y costumbres que recogen la Biblia, el Corán y el Talmud, con intenciones y fines políticos y económicos muy alejados de la religión.  

Bebiendo de muchas fuentes, lo que tengo bastante claro es que en estos momentos no podemos caer en el error de juzgar a toda una comunidad musulmana, por las acciones de una serie de grupos radicales, integristas. Grupos terroristas que surgen en países con gobiernos inestables y corruptos, donde la pobreza, la violencia, la injusticia y el desequilibrio social campa a sus anchas. Radicales que amparándose erróneamente en la religión, matando a su propia gente, pretenden llegar al poder en su propio beneficio. Integristas que extienden ponzoña, lavan cerebros, programan para el insulto, la amenaza y el odio. Fanáticos que con el terror quieren anclarse en la Edad Media, en lo primitivo, en la opresión, la dictadura, la ignorancia.

No soy especialista ni en religión, ni en política, ni en relaciones internacionales pero me preocupa lo que acontece en países como Iraq, Siria y Nigeria. Todas las vidas de seres humanos deberían ser igual de valiosas, custodiadas y protegidas. Sin embargo no es así. A veces pienso que nadie interviene porque lo mismo da que se maten entre musulmanes. Porque son tantos y tan diversos los intereses económicos y políticos detrás de cada acción y conflicto.

No sé sí acertaré con mis palabras, quizás resulten simplonas o crueles, si planteo que habría que intervenir, actuar con eficacia, donde sea necesario, para eliminar y erradicar a todos los demonios. A todos los que practican la limitación de derechos humanos y  libertades. No podemos permitirnos que en algunos países venza y prevalezca la ignorancia, el oscurantismo, el miedo y el fanatismo religioso. En lugar de la tolerancia, el respeto, la diversidad, la aceptación y la integración. Pensar que solo se verán perjudicadas y sufrirán las sociedades de esos países es un gran error. Como nos ha demostrado la experiencia con algunos virus, me temo que blindar las fronteras contra la maldad y el salvajismo, a la larga, pueda resultar casi imposible.

jueves, 1 de enero de 2015

Ampliación de contrato.




Si la vida nos da la oportunidad de vivir 365 días más, hagámoslo a fondo con coherencia y mucho sentido común. En mi caso procuraré hacerlo como el caballo de la imagen galopando con energía, decisión, seguridad, equilibrio y libertad. Si nos amplían el contrato caminemos por la vida de la mano de las personas que más queremos y valoramos. Mirando con otros ojos. Escuchando, sonriendo y agradeciendo mucho más simplemente por estar aquí y ahora. Cambiemos de actitud. Aprendamos a gestionar bien nuestros momentos de tristezas y de felicidad, que sin duda nos traerá este 2015 recién estrenado. Porque en el paquete de la vida va todo incluido.

Vivir es un desafío, una aventura continua. Y hay que emplearse a fondo porque llega un momento que la vida no nos ofrece más prórrogas. No vivamos en una burbuja irreal, o tras unas colmenas para tratar de protegernos y esquivar ataques. Engánchate a la vida y procura ser feliz. Cuidado con el miedo que te atrapa y no te suelta. No deberíamos perder un segundo de disfrutar de lo que tenemos lamentándonos por lo que nos falta. En la vida a todos se nos presentan pruebas y obstáculos que vencer.  Simplemente acepta y sigue. Cada minuto que inviertas en remendar penas y ser refugio de llantos y pesares, con nobleza y elegancia, te harás más grande, más fuerte, más valioso y necesario. Estarás fortalecido, e inmunizado contra la cobardía, la indiferencia, la vulgaridad, la envidia y la idiotez.

Hace unas horas me comentaban por WhatsApp un grupo de amigas, lejos físicamente pero cerca en espíritu y corazón, que “somos responsables de nuestra felicidad. Somos fruto de lo vivido y de lo aprendido. Somos inmensamente afortunados por estar en este mundo, aunque haya momentos en la vida que no nos lo parezca. Deberíamos despedir bien cada día como si se tratara del final de todo un año, para comenzar el siguiente motivados, cargados de deseos y con alegría. Tenemos que decidir siempre, porque nos lo merecemos, ser felices. Por muy oscura y amenazante que venga la nube. Y considerarnos dichosos, afortunados simplemente por vivir.
La vida no es fácil. A veces demasiado enrevesada y decepcionante. Si se portaron fatal contigo, no hagas tú lo mismo con los demás. No induzcas nunca a ofender o hacer daño. Cuestiona lo menos posible a los demás y respétales.
Hay que mostrar las manos abiertas. No cerrarnos ni cerrar puertas. No olvidemos nunca que somos capaces de casi todo. Tenemos recursos suficientes para conseguir todo aquello que nos propongamos desde el corazón, pero sin dejar de escuchar a la razón. Hagamos siempre recuento de nuestras fortalezas”.

Que afortunados son los que siempre resultan capaces de encontrar algo bueno en lo malo. Los que saben satisfacer a los demás sin traicionarse a sí mismos. Cada uno de nosotros tiene que quererse y cuidarse. Perdonarse y premiarse sin esperar que otros lo hagan por ellos. Tendremos que reconstruirnos una y otra vez. No podemos dejar de vivir. Cometeríamos una grave falta hacia los que han visto rescindido su contrato, antes de lo que marcaba la ley de la vida. La cosa es avanzar, crecer, superarse aprendiendo de aciertos y errores.Tu vida con sus matices es parecida a la de otros. No lo olvides. Trátales bien. 2015 puede y debe ser un buen año. De nosotros depende.