“Prevención”
Una vez más la muerte de una adolescente a
manos de su ex novio nos conmueve, irrita y exalta. Ante un suceso tan
extremadamente triste y trágico la mayoría de nosotros opina que los agresores
deben cumplir “íntegras” las condenas y que las penas para este tipo de delitos
tienen que endurecerse.
Si no estoy mal
informada el delito de homicidio (quitar la vida a una persona con la voluntad
o la intención de hacerlo) está castigado con la pena de prisión de 10 a 15 años. Por un asesinato
(arrebatar la vida a una persona con alevosía, ensañamiento o por un precio) la
condena oscila de 15 a
20 años.
Lo sucedido a esta
joven sevillana tendría que servirnos para replantearnos los valores que
estamos transmitiendo a los adolescentes, sobre todo en el terreno de las
relaciones entre sexos.
Nuestra sociedad,
resulta absurdo negarlo, por cultura y por herencia continua siendo machista.
Si analizamos algunas de nuestras conductas diarias, los mensajes transmitidos
a través de películas, series, anuncios y videojuegos nos sorprenderíamos de
los pequeños gestos machistas que de forma inconsciente e involuntaria estamos
haciendo llegar a nuestros niños. Niños y adolescentes excesivamente habituados
a la violencia.
Hay que romper
estereotipos y roles tradicionales y urge hacerlo ya. Porque todavía existen
hombres convencidos de que la mujer es un ser inferior o una propiedad. Hombres que no admiten la frustración ante un
no. Varones asustados y desconcertados ante las nuevas mujeres que estudian
más, saben más, tienen más disciplina e iniciativa y que no están dispuestas a
someterse. Féminas que protestan, se defienden y atacan.
Como la mayoría opino
que es esencial desarrollar programas de prevención y actuar ante el más mínimo
indicio de una conducta potencialmente violenta.
Hay que enseñar a las
chicas a no confundir amor con sumisión y a que rechacen aquellas situaciones
en las que se da por supuesto que son ellas las que deben supeditarse.
Creo que hoy más que
nunca somos las madres y los padres los que tenemos que luchar por no
encarrilar, sobre todo a nuestros hijos varones, por la senda del machismo.
Insisten los expertos
en que los menores actúan por imitación.
Si es cierto aquello
de que los hijos son el reflejo de los padres…
Tenemos que cambiar de
actitudes y comportamientos, dentro y fuera de casa. Compartiendo poder,
trabajo, casa y afectos todos saldremos ganando.
~ Delfina Marco ~